El Consejo de Dirección del Grupo Volkswagen ha comunicado un plan para ir reduciendo en torno a un 50% el número de modelos que comercializa y hasta un 75% la “complejidad de la oferta --como el número de configuraciones y equipamientos disponibles--, con el objetivo de “concentrar las inversiones y los recursos” en los productos “que aporten mayor valor añadido a los clientes y la mayor contribución de valor al Grupo”.
En la reunión celebrada este jueves, la compañía presentó al Consejo de Supervisión un “amplio paquete de medidas” compuesto por 12 iniciativas, junto con “la visión estratégica para 2030”, según ha detallado el fabricante en un comunicado.
Entre las actuaciones previstas, “con efecto inmediato”, figura “la reducción de la complejidad y de la complejidad de variantes de la cartera de productos”, “una mayor alineación de los productos, las tecnologías y el desarrollo con los mercados regionales”, “el ajuste de las capacidades de la red de producción a las expectativas del mercado” y “la simplificación de las estructuras y de la cartera de participaciones”.
Asimismo, el Grupo integrará sus principales áreas tecnológicas, arquitecturas electrónicas y plataformas de software para “satisfacer” las necesidades específicas de los mercados occidental y oriental, con decisiones que persiguen “materializar de forma más eficaz las sinergias en todo el Grupo, eliminar las estructuras tecnológicas paralelas y reforzar aún más el liderazgo tecnológico”.
En esta línea, Volkswagen disminuirá el volumen anual de vehículos producidos para ajustarlo “a la demanda”, pasando de unos diez millones a nueve millones de unidades, una reducción que se suma a los dos millones de coches que ha dejado de fabricar desde la pandemia. Al mismo tiempo, la empresa recalca que “las funciones de desarrollo” serán “más eficientes”, mientras que “la digitalización, la inteligencia artificial y los servicios compartidos” incrementarán “la productividad” y “unas estructuras de gestión más ligeras simplificarán los procesos de toma de decisiones”.
El Grupo se centrará en “la automoción” y revisará de forma sistemática su “cartera de participaciones e inversiones” en función de “su aportación estratégica”, “su rentabilidad” y “el capital comprometido”, con la intención de lograr mayor “enfoque”, “menor complejidad” y más “flexibilidad financiera”.
Un caso reciente es la operación cerrada a finales de junio para vender la participación mayoritaria de “Everllence”, transacción que “aportará 7.400 millones de euros en efectivo”, según ha indicado Volkswagen.
La multinacional sostiene que los objetivos de renovación tecnológica y los programas de mejora del rendimiento impulsados en los últimos tres años se “han cumplido” incluso “antes de lo previsto” en “algunos casos”, pese a las “tensiones geopolíticas”. No obstante, alerta de que en el último año “la situación mundial ha cambiado de forma drástica”, con “el aumento de los costes especialmente por los aranceles”, mayores “exigencias regulatorias” y una competencia internacional cada vez “más intensa”.
Todo ello, subraya la compañía, ha “agravado los desafíos a los que se enfrenta la industria del automóvil”. Por este motivo, considera que el nuevo paquete de medidas colocará al Grupo “en una posición aún más resiliente” y contribuirá también “al futuro de Alemania como emplazamiento industrial”.
“Nuestro objetivo es claro: para 2030 convertiremos al Grupo Volkswagen en la empresa automovilística más atractiva del mundo: con marcas icónicas, productos inspiradores, tecnologías líderes, sólidos resultados financieros, un comportamiento fiable en los mercados de capitales y un espíritu de equipo en acción”, ha afirmado Oliver Blume, consejero delegado del Grupo Volkswagen.