La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, podría dar el salto definitivo a la política internacional con un salario superior al que percibe cualquier miembro del Gobierno español. El Ejecutivo ha oficializado su candidatura para dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una de las agencias especializadas de Naciones Unidas, un cargo que lleva aparejada una retribución cercana a los 300.000 euros anuales, además de una vivienda sufragada por el organismo y otras prestaciones propias de los altos funcionarios de la ONU.
La candidatura, impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, sitúa a Díaz en la carrera por convertirse en la primera española al frente de la OIT, una institución con más de un siglo de historia que fija los estándares internacionales en materia de empleo, relaciones laborales y protección de los trabajadores.
Un salario que multiplica el de un ministro
Dirigir la OIT supone acceder a uno de los puestos mejor retribuidos del sistema de Naciones Unidas.
El paquete económico ronda los 300.000 euros anuales, resultado de sumar el salario base de director general, el complemento por destino en Ginebra —una de las ciudades con mayor coste de vida del mundo— y las diferentes prestaciones económicas previstas para los altos cargos internacionales.
A ello se añade una vivienda sufragada por la organización, gastos de representación, seguros internacionales, fondo de pensiones y otras compensaciones propias del régimen de Naciones Unidas.
La diferencia salarial respecto a un miembro del Gobierno español es notable. Mientras un ministro o una vicepresidenta perciben una retribución pública muy inferior, el puesto en la OIT sitúa a su titular entre los cargos internacionales mejor remunerados.
¿Qué haría Yolanda Díaz en la OIT?
La Organización Internacional del Trabajo es el organismo de la ONU encargado de promover los derechos laborales en todo el mundo.
Su director general ejerce funciones ejecutivas y políticas de primer nivel. Entre ellas destacan:
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Dirigir la estrategia mundial de la organización.
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Elaborar y ejecutar un presupuesto de cientos de millones de euros.
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Coordinar la actividad de la OIT en sus 187 Estados miembros.
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Impulsar convenios internacionales sobre empleo, salarios, seguridad laboral, igualdad, negociación colectiva y protección social.
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Representar a la organización ante gobiernos, sindicatos y organizaciones empresariales.
La OIT posee además una característica única dentro del sistema de Naciones Unidas: todas sus decisiones se adoptan mediante un modelo tripartito, en el que participan gobiernos, sindicatos y patronales.
La elección no depende de Sánchez
Aunque la candidatura parte del Gobierno español, el nombramiento no depende de Pedro Sánchez.
Será el Consejo de Administración de la OIT, formado por 56 miembros, quien decida el futuro director general.
El órgano está integrado por:
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28 representantes de gobiernos.
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14 representantes de los sindicatos.
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14 representantes de las organizaciones empresariales.
La votación tendrá lugar previsiblemente en noviembre de 2026, una vez concluya el plazo para la presentación de candidaturas.
Uno de los principales rivales de Díaz será el actual director general, Gilbert Houngbo, que aspira a renovar su mandato.
La patronal, uno de los principales obstáculos
La estructura tripartita de la OIT convierte a las organizaciones empresariales en un actor decisivo.
Precisamente ahí podría encontrarse uno de los principales escollos para la candidatura de Yolanda Díaz.
Durante sus años al frente del Ministerio de Trabajo, la vicepresidenta ha mantenido frecuentes enfrentamientos con parte de la patronal española por cuestiones como la reducción de la jornada laboral, las sucesivas subidas del salario mínimo o las reformas del mercado de trabajo.
Aunque su gestión ha sido reconocida por las principales organizaciones sindicales internacionales, el respaldo empresarial no está garantizado y podría resultar determinante en la votación.
No empezaría hasta octubre de 2027
Incluso si gana las elecciones internas de la organización este mismo año, Yolanda Díaz no abandonaría inmediatamente el Gobierno.
El mandato del actual director general concluye en octubre de 2027, fecha en la que tomaría posesión la persona elegida.
Hasta entonces podría continuar formando parte del Ejecutivo español, aunque una vez asumiera la dirección de la OIT tendría que abandonar cualquier responsabilidad política en España, al tratarse de un cargo internacional incompatible con el ejercicio de funciones gubernamentales.
Un nuevo destino tras años de desgaste político
La candidatura internacional llega en un momento especialmente delicado para Sumar y para la propia Yolanda Díaz, cuyo espacio político ha perdido peso electoral y protagonismo dentro de la coalición de Gobierno.
La posibilidad de dirigir la Organización Internacional del Trabajo supondría no solo un reconocimiento internacional a su trayectoria como ministra de Trabajo, sino también una salida institucional de alto nivel, al frente de un organismo con influencia directa sobre las políticas laborales de los cinco continentes y con un paquete retributivo cercano a los 300.000 euros anuales, acompañado de vivienda y del resto de prestaciones reservadas a la alta dirección de Naciones Unidas.