Abascal reivindica el voto a Vox frente al PP: "No es un electorado de derechas"

En una entrevista con El Mundo, el líder de Vox asegura que reúne a antiguos votantes de derecha, izquierda y abstencionistas, defiende el entendimiento con el PP para el Senado y declara irrenunciable la «prioridad nacional» en una negociación tras el 29N

El presidente de VOX, Santiago Abascal, interviene durante la presentación del candidato del partido a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, a 9 de febrero de 2026, en Ávila, Castilla y León (España).  Rafael Bastante - Europa Press

El presidente de VOX, Santiago Abascal, interviene durante la presentación del candidato del partido a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, a 9 de febrero de 2026, en Ávila, Castilla y León (España). Rafael Bastante - Europa Press

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Santiago Abascal quiere que el crecimiento de Vox se interprete como una condición para el cambio de Gobierno. En una entrevista concedida a El Mundo, el líder de la formación sostiene que su partido resulta decisivo para construir una alternativa a Pedro Sánchez y reivindica un electorado que, según afirma, desborda las fronteras tradicionales de la derecha.

«A nosotros nos vota gente que ha votado a la derecha toda la vida, algunos que han votado a la izquierda y otros muchos que se abstenían», declara. Con ese argumento, Abascal busca diferenciar su oferta de la del PP mientras defiende los acuerdos entre ambas formaciones para el Senado.

La entrevista, publicada en plena crisis por el accidente ferroviario de Urda, también fija algunas de sus posiciones ante una eventual negociación postelectoral: evita hablar de ministerios, considera irrenunciable la «prioridad nacional» y sitúa entre sus primeras actuaciones una auditoría del gasto público y medidas sobre la frontera de Ceuta.

Vox se presenta como una opción para antiguos votantes de izquierda y abstencionistas

Abascal responde a la competencia con el PP reivindicando una identidad electoral propia. «Creo que Vox conoce al suyo y no es un electorado de derechas», afirma en El Mundo.

Su explicación se apoya en la procedencia de quienes asegura que respaldan al partido: antiguos votantes de la derecha, personas que antes elegían opciones de izquierda y ciudadanos que no participaban en las elecciones. La entrevista no aporta datos que permitan cuantificar cada grupo; se trata de la descripción que el dirigente hace de su base electoral.

Abascal identifica cuatro elementos de su propuesta: la «prioridad nacional», la desregulación, una bajada fiscal intensa y la denominada «remigración». Sostiene que esas posiciones lo distinguen del PP y admite que quienes no las compartan puedan encontrar una opción en el partido de Feijóo.

Su mensaje combina, por tanto, competencia y entendimiento: reivindica razones para votar a Vox, pero defiende la colaboración con el PP cuando considera que facilita la salida de Sánchez.

«El crecimiento de Vox» como argumento frente al voto útil al PP

El líder de Vox rechaza la idea de que un avance de su formación beneficie al presidente del Gobierno al dificultar una alternativa.

«El crecimiento de Vox es lo único que está asegurando en estos momentos que haya una alternativa», sostiene en la entrevista. Es el argumento con el que intenta convertir un mayor respaldo a su partido en garantía de cambio político.

Abascal se muestra, al mismo tiempo, desconfiado ante las encuestas. Cuestiona la capacidad de algunos sondeos para medir el estado de ánimo de los ciudadanos en momentos de acontecimientos graves y evita comprometer una cifra de votos o escaños.

Su petición al electorado se resume en una frase que utiliza al recordar sus conversaciones con simpatizantes: «Si no queréis que me quede a medias, no me votéis a medias».

Con ella vincula la capacidad de aplicar su programa al peso que obtenga en las urnas. No concreta, sin embargo, qué resultado consideraría suficiente ni qué fórmula de Gobierno defendería después del 29N.

El acuerdo para el Senado: colaboración sin renunciar a competir

Preguntado por el entendimiento con el PP para las elecciones al Senado, Abascal prefiere hablar de «gestos recíprocos y mutuos». Los justifica como una respuesta a los intentos de la izquierda de coordinar candidaturas y asegurar una mayoría en la Cámara Alta.

Según explica a El Mundo, su objetivo es evitar que el Senado pueda convertirse en un obstáculo para un eventual Gobierno alternativo. También considera deseable alcanzar una mayoría de tres quintos, aunque no ofrece una proyección que permita anticipar ese resultado.

El entrevistador plantea si la colaboración podría favorecer un trasvase de voto útil hacia el PP. Abascal responde que su principal preocupación es la continuidad de Sánchez y defiende el acuerdo como una decisión al servicio del cambio de Gobierno.

Su posición mantiene abiertas dos estrategias simultáneas: coordinarse con el PP en el Senado y pedir más fuerza propia para condicionar lo que ocurra después de las elecciones.

La «prioridad nacional», su condición para negociar tras el 29N

Abascal evita entrar en un reparto de cargos. «A mí no me va a encontrar nadie hablando de reparto de poderes, de ministerios ni de nada parecido», asegura.

Sí establece una condición política: la «prioridad nacional» será irrenunciable. En la entrevista relaciona ese concepto con la defensa del interés general y con medidas migratorias y fronterizas, especialmente en Ceuta.

Entre sus primeras actuaciones también sitúa una auditoría de las cuentas y del gasto del Estado. Reclama conocer la situación de las finanzas públicas antes de abordar cambios y expresa su desconfianza hacia los datos ofrecidos por el Gobierno, sin aportar en la conversación una auditoría alternativa que acredite irregularidades.

El dirigente combina esas exigencias con una advertencia a sus propios votantes: los cambios no serían inmediatos. Reconoce que transformar infraestructuras, servicios públicos e instituciones requeriría tiempo y un respaldo político suficiente.

Abascal defiende mantener la campaña tras Urda y cuestiona el señalamiento de un trabajador

El accidente ferroviario ocupa una parte central de la entrevista. Abascal defiende su decisión de continuar con los actos políticos durante el luto y sostiene que seguir trabajando es compatible con el respeto a las víctimas.

«Que nadie utilice el luto para callarnos», declara a El Mundo. También expresa sus reservas ante las visitas de políticos sin responsabilidades ejecutivas a los lugares de las catástrofes y reivindica la intimidad de las familias.

Sobre las causas del siniestro, reclama que sean los técnicos y los jueces quienes las determinen. Al mismo tiempo, critica que las explicaciones se concentren en la actuación de un trabajador del centro de control.

«Intentar convencer a la opinión pública de que es un error humano y exponer a ese trabajador me parece una canallada de la peor especie», afirma.

Abascal formula asimismo acusaciones sobre la gestión de las infraestructuras y plantea posibles vínculos con la corrupción. Son acusaciones del líder de Vox: la entrevista no aporta pruebas que permitan establecer esa relación causal con el accidente.

El mensaje a los mayores: sanidad, seguridad y futuro de sus familias

Preguntado por las diferencias de apoyo entre generaciones, Abascal rechaza que la imagen de sus actos refleje una debilidad entre los mayores. Asegura percibir una asistencia diversa por edad y situación económica.

Su respuesta busca ampliar el mensaje dirigido a ese electorado más allá de las pensiones. Habla de atención sanitaria, seguridad y oportunidades para hijos y nietos, y rechaza que Vox pretenda dejar de pagar las prestaciones.

Qué propone sobre inmigración y qué deja pendiente de concretar

Abascal desarrolla también su concepto de «remigración». Distingue entre quienes, según su planteamiento, dependen de ayudas sin haber contribuido y las personas que han trabajado, cotizado y posteriormente pierden su empleo. Sobre estas últimas reconoce que han adquirido derechos que deben respetarse.

Defiende además las repatriaciones de quienes entren irregularmente y la expulsión de extranjeros que cometan delitos. El propio dirigente admite que sus propuestas exigirían cambios legislativos en España y en el ámbito europeo; la entrevista no detalla su articulación jurídica.En materia electoral, vuelve a acusar al Gobierno de intentar alterar el censo mediante las nacionalizaciones vinculadas a la llamada ley de nietos.