Centenares de personas se han reunido este sábado en la Praza de Lugo, en A Coruña, para manifestarse contra la visita del jefe de la delegación de Vox en la Unión Europea, Jorge Buxadé, que se desplazó a la ciudad herculina para participar en un acto interno con afiliados y simpatizantes.
La concentración, que discurrió sin altercados, fue organizada por la Coordinadora da Mocidade Socialista (CMS), Erguer y el Sindicato de Inquilinas. La movilización arrancó una hora antes de que Buxadé acudiese a una mesa informativa situada en la Praza de Pontevedra, a escasa distancia del punto donde se desarrollaba la protesta.
Esta cita de este sábado se suma a la convocada hace una semana con motivo de la presencia en la ciudad del líder de Vox, Santiago Abascal, que, a diferencia de la de hoy, terminó con disturbios y cargas de la Policía Nacional contra los asistentes. Además, en la mañana de este mismo sábado, unas 200 personas se concentraron en Ferrol para mostrar su rechazo a la visita de Buxadé, previa a su desplazamiento a la capital coruñesa.
Comercios cerrados y marcha sin altercados
Durante la tarde del 31 de octubre, los jóvenes exhibieron en A Coruña una pancarta con el lema “Contra el fascismo, ningún paso atrás” y avanzaron por la Praza de Lugo en dirección al lugar donde estaba previsto que compareciese Buxadé, aunque optaron por detenerse a una distancia considerable.
En ese punto, custodiados por un amplio dispositivo de la Policía Nacional, corearon consignas como “Aquí están los antifascistas”, “Pase lo que pase, unidad de clase” y “No, no, no, aquí no pasa VOX”.
A medida que la marcha se desplazaba por la zona, los comercios que permanecían abiertos fueron bajando las verjas y cerrando sus puertas de forma preventiva. Finalmente, alrededor de las 19.00 horas, la protesta se dio por concluida sin que se registrase ningún tipo de incidente.
“Rechazo a los discursos de odio”
Antes del inicio de la concentración, una militante de la Coordinadora da Mocidade Socialista explicó a los medios que el objetivo de la convocatoria era visibilizar el “rechazo” a los “discursos de odio que está tratando de esparcir Vox” en la ciudad.
“Estamos aquí como antifascistas, no para que cunda el pánico, sino porque no vamos a permitir que los discursos racistas, homófobos, misóginos, que intentan traer a nuestras ciudades, sigan pasando con impunidad sin que nadie les plante cara y muestre su rechazo”, señaló.
Asimismo, responsabilizó a “quienes ceden los espacios públicos que son de todos” a quienes “difunden esos nocivos mensajes”. “No vamos a permitir que esos mensajes se paseen por nuestros barrios, que son nuestros y de nadie más, sin que tengan una respuesta clara del antifascismo gallego organizado”, concluyó.
Folletos con “información de seguridad” para los asistentes
Antes de que arrancase la marcha, las organizaciones convocantes distribuyeron entre los presentes un folleto con “información de seguridad”, en el que recomendaban que, ante una posible carga policial, “no corriesen y escuchasen a las personas identificadas encargadas del servicio de orden”.
En ese documento también se advertía de que, “si la policía provoca que la situación se salga del marco previsto”, la movilización sería desconvocada y se comunicaría un nuevo punto de reunión, algo que finalmente no fue necesario.
El mismo texto incidía en que su propósito era evidenciar que existe un “movimiento de masas vivo” y que “existe una alternativa de clase organizada ante el fascismo”. “Utilizamos la calle para reforzar la organización antifascista, no para disturbios sin horizonte claro a medio plazo”, añadían.