El próximo jueves está convocada la primera huelga general en España desde 2012. El desahucio de Maricarmen, y su posterior fallecimiento, fue la gota que colmó el vaso en la crisis de la vivienda, que se mantiene como la principal preocupación entre los españoles.
Tras un mes de acampada en Sol, con las Cortes disueltas ante la imposibilidad del Ejecutivo de sacar adelante los reales decreto-ley para paliar la situación, y con el aval de CCOO y UGT, el Sindicato de Inquilinas llamó a un paro general que cristalizará este 11N.
Con motivo de esta cita, DEMÓCRATA repasa cómo se vivió en el Congreso y en el Senado el paro del 14 de diciembre de 1988, que se mantiene a día de hoy como la huelga que ha logrado un mayor seguimiento.
"Ironías de la historia"
Ocho millones de trabajadores en huelga, según las estimaciones sindicales, las fábricas paradas, los transportes paralizados y Televisión Española en negro. El 14D, España amaneció prácticamente detenida. CCOO y UGT habían llamado a la movilización contra el Plan de Empleo Juvenil de Felipe González, pero el descontento iba mucho más allá. La protesta abrió una brecha entre el Gobierno socialista y los sindicatos, incluido el de Nicolás Redondo, que había dimitido un año antes por sus discrepancias con las políticas del 'felipismo'. El seguimiento del paro acabó obligando al Ejecutivo a retirar su propuesta.
Mientras el tiempo parecía que se había parado, a media mañana, en la Carrera de San Jerónimo, la vida seguía. El presidente del Congreso, Félix Pons, levantó la sesión como cualquier otro día. Como cada miércoles, tuvo lugar la sesión de control al Gobierno, y a continuación, fue el turno de las interpelaciones. De Coalición Popular sobre las ayudas a ganaderos e industriales ante la peste porcina africana y de Minoría Catalana para adaptar el IRPF a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la fiscalidad de las familias.
Pero primero, compareció el ministro de Justicia, Enrique Múgica, que se estrenaba en la tribuna de la Cámara Baja. Su debut, coincidiendo con una fecha tan simbólica no pasó inadvertida para la oposición, que aprovechó la bala.
El diputado de Minoría Catalana Josep Maria Trias de Bes i Serra, le recordó las "ironías de la historia": después de haber luchado "con tanto ahínco" por una huelga general treinta años atrás, ahora le tocaba comparecer como "único miembro del Gobierno, precisamente hoy, en esta Cámara".
El Senado tampoco interrumpió su actividad durante el 14D. La Cámara Alta continuó la tramitación de la Ley de Demarcación y Planta Judicial, debatió créditos extraordinarios para las bonificaciones del transporte marítimo a residentes en Canarias, Ceuta, Melilla y Baleares. También abordó la financiación del País Vasco mediante el sistema del cupo y la regulación de la donación y utilización de embriones y fetos humanos.
Escena habitual
La realidad, es que la actividad parlamentaria se ha mantenido en la mayoría las huelgas generales. En la primera de la etapa democrática, cuando los sindicatos protestaban contra la reforma de las pensiones del Gobierno de Felipe González el 20 de junio de 1985, el Congreso celebró una sesión en la que se abordó la tramitación de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Era una de las condiciones para nuestra entrada en la Comunidad Económica Europea que se materializaría meses después.
También un 20 de junio, pero de 2002, durante la huelga convocada por CCOO y UGT contra la reforma de la protección por desempleo del Gobierno de José María Aznar, el Congreso volvió a celebrar un Pleno. Aquella mañana, el Defensor del Pueblo, que precisamente en aquella época era Múgica, presentó su informe anual correspondiente a 2001. Sus señorías abordaron esa misma jornada la regulación de los derechos de los pacientes.
El miércoles 29 de septiembre de 2010 estaba convocado un paro general contra la reforma laboral del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Esa mañana mientras se producían las manifestaciones, el hemiciclo de la Cámara Alta acogió la sesión de control al Gobierno. Entre otras cuestiones, los diputados preguntaron a los ministros qué medidas estaba adoptando el Gobierno para garantizar el cumplimiento de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña.
Estos precedentes se repitieron en 2012, cuando España vivió dos huelgas generales con Mariano Rajoy en la Moncloa. El 29 de marzo, el Congreso celebró un Pleno en el que convalidó, entre otras normas, el decreto de medidas urgentes de protección de los deudores hipotecarios sin recursos. Meses después, el 14 de noviembre, la actividad parlamentaria continuó en ambas cámaras: el Congreso celebró una sesión dedicada a los Presupuestos Generales del Estado de 2013, mientras que el Senado debatió iniciativas relacionadas con los desahucios, la sanidad y las tasas judiciales.
¿Puede hacer huelga un parlamentario?
Aunque los diputados y senadores pueden respaldar una huelga general y ausentarse de las sesiones parlamentarias como gesto de apoyo, no pueden ejercer el derecho de huelga en los mismos términos que los trabajadores.
La razón está en su relación con las Cortes Generales: los parlamentarios no son empleados del Congreso o del Senado, sino cargos públicos elegidos por los ciudadanos. Aunque perciben una asignación económica y cotizan a la Seguridad Social, no tienen un contrato de trabajo con las cámaras.
Su actividad se rige por la Constitución y los reglamentos parlamentarios, mientras que el artículo 28.2 de la Carta Magna reconoce el derecho de huelga a los trabajadores para defender sus intereses laborales.