Pedro Sánchez afronta las elecciones del 29N con una previsión que contrasta con el escenario de ventaja de la derecha que le plantean sus entrevistadores en La Vanguardia. El presidente del Gobierno asegura que el PSOE obtendrá un resultado histórico, aunque condiciona la victoria a que sus potenciales votantes acudan a las urnas.
“El partido lo vamos a ganar, pero aún no está ganado”, declara en la entrevista de Jordi Juan y Juan Carlos Merino. Su respuesta concentra el mensaje electoral que quiere trasladar: confianza en la remontada y advertencia contra la abstención.
Un resultado histórico, pero sin concretar cuántos escaños
“Estoy convencido de que el PSOE sacará un resultado histórico de una mayoría reforzada”, afirma Sánchez en La Vanguardia.
La expresión no viene acompañada de un umbral parlamentario. El presidente no aclara qué resultado considera histórico ni precisa si se refiere al avance del PSOE, a la fortaleza del conjunto de sus posibles aliados o a la mayoría necesaria para una nueva investidura.
Su prioridad declarada es evitar que los votantes den el desenlace por decidido. Acusa al PP y a Vox de buscar la desmovilización y presenta la participación como la variable que puede alterar el resultado.
“Para ganarlo necesitamos la movilización de la ciudadanía”, sostiene. Ese llamamiento ocupa más espacio en sus respuestas que cualquier cálculo sobre el futuro reparto de diputados.
Brasil, Estados Unidos y 2023: los precedentes de su remontada
En la entrevista, Sánchez utiliza los resultados electorales de Brasil y Estados Unidos como argumentos para combatir la idea de que el avance de la derecha es irreversible.
Su interpretación es que, cuando se movilizan los ciudadanos, las fuerzas que identifica con la ampliación de derechos pueden imponerse. Añade el precedente español de 2023 a esa comparación y proyecta el mismo desenlace sobre el 29N.
“Eso ocurrió en el 2023, ha ocurrido en Brasil, ha ocurrido en Estados Unidos y ocurrirá también en España”, declara a La Vanguardia.
La comparación expresa su lectura de esos procesos, no una equivalencia demoscópica entre países. Sánchez la utiliza para sostener que el clima previo a unas elecciones no determina por sí solo lo que sucederá al abrir las urnas.
También afirma que la ola política a la que vincula a Feijóo y Abascal se está debilitando. Su campaña buscará trasladar esa interpretación internacional a una elección doméstica sobre servicios públicos, derechos y modelo económico.
Ada Colau como vicepresidenta: Sánchez acepta el escenario de coalición
El pronóstico de un PSOE reforzado convive con su disposición a compartir de nuevo el Ejecutivo. Preguntado por si le quitaría el sueño tener a Ada Colau como vicepresidenta, Sánchez responde que no.
“He entendido siempre la necesidad de que las izquierdas se entiendan, de que haya gobiernos de coalición”, explica en La Vanguardia.
Urda y la salida de Puente: rechaza una explicación electoral
La entrevista también examina el impacto del accidente de Urda y de la dimisión de Óscar Puente sobre la campaña. Sánchez niega sentirse traicionado por el exministro y sostiene que su renuncia ha dignificado la política.
Cuando los periodistas le plantean que esa salida permite al PSOE reactivar su campaña, rechaza presentarla como una operación electoral: “No lo hemos hecho en esa clave”.
Defiende la secuencia seguida por Puente: adoptar medidas para los afectados, comparecer ante las Cortes y plantear actuaciones sobre seguridad antes de abandonar el cargo.
El presidente intenta situar la discusión electoral en la respuesta de los poderes públicos ante las crisis. Frente a PP y Vox, reivindica la protección social como el elemento que diferencia su proyecto.
Vivienda y huelga general: recuperar el asunto que motivó el adelanto
Sánchez también trata de devolver la vivienda al centro del debate. En La Vanguardia define la huelga general como una movilización a favor de resolver ese problema y reclama respuestas de todas las administraciones.
Respecto a Junts, señala que el debate debe centrarse en el uso que hace de sus diputados en el Congreso. Reconoce acuerdos durante la legislatura, pero le reprocha haberse alineado con la derecha en vivienda.
Esa relación queda entre las incógnitas de un eventual nuevo mandato. La entrevista no ofrece una suma concreta de apoyos para la investidura ni detalla pactos posteriores al 29N. Sánchez concentra su mensaje en reforzar al PSOE y deja la composición de la mayoría pendiente de las urnas.