Miguel Ríos ha expresado en Salvados su decepción con Felipe González y Alfonso Guerra. En la entrevista emitida este domingo, 11 de octubre, Gonzo le preguntó por el cambio de discurso de ambos dirigentes. El músico respondió desde el recuerdo de su antigua confianza: «Yo estoy superofendido porque creía en ellos».
La conversación, en la que participaron Maruja Torres y David Trueba, recuperó el entusiasmo que acompañó a la victoria socialista de 1982 y la implicación de artistas que identificaban aquel momento con una oportunidad de transformación para España.
La confianza que explica el desencanto
Ríos situó su malestar en la distancia entre aquellas expectativas y las posiciones actuales de González y Guerra. Había confiado plenamente en lo que defendían y deseaba que sus promesas se hicieran realidad.
Su recuerdo permite entender el componente personal de la decepción: habla alguien que se sintió vinculado a aquel proyecto y que ahora revisa la confianza que depositó en sus protagonistas.
Los impuestos y el futuro de la izquierda
La entrevista también permitió conocer cómo se formaron sus convicciones. El cantante explicó que su conciencia política cambió al llegar a Madrid y entrar en contacto con la movilización de los actores. Su cercanía al socialismo apareció antes que una posible identificación con el comunismo.
En materia fiscal, defendió que quienes obtienen ingresos elevados contribuyan al sostenimiento de servicios e infraestructuras. Para Ríos, la financiación de hospitales y carreteras justifica esa aportación.
Su preocupación por el presente se extiende al auge de la extrema derecha, que considera una amenaza para las libertades, y a la fragmentación del espacio situado a la izquierda del PSOE.
A sus 82 años, el músico mantiene la voluntad de intervenir en el debate público mientras continúa actuando. El desencanto que expresó ante Gonzo convive así con unas convicciones políticas que sigue defendiendo dentro y fuera del escenario.