Galicia amplía la alerta por escasez de agua: por qué la lluvia todavía no basta

La Xunta eleva de 32 a 59 los municipios en alerta por escasez y mantiene otros 64 en prealerta. Los embalses de abastecimiento de Galicia-Costa están al 38,04% de su capacidad, casi 27 puntos por debajo de hace un año, mientras se esperan nuevas precipitaciones.

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Archivo - Peatones se protegen de la lluvia bajo sus paraguas

Galicia afronta un nuevo episodio de escasez de agua pese a la llegada de lluvias prevista para este fin de semana. La Xunta ha ampliado la alerta a 59 municipios de las provincias de A Coruña y Pontevedra, después de incorporar los sistemas de abastecimiento de Ferrol, A Coruña, la costa de Pontevedra y Vigo. Otros 64 municipios permanecen en prealerta.

La decisión, adoptada por la Oficina Técnica de la Sequía el 5 de noviembre, responde al descenso sostenido de las reservas hídricas y a la evolución de los caudales de los ríos. Aunque las previsiones meteorológicas apuntan a un cambio de tiempo, las autoridades advierten de que un episodio de precipitaciones no basta para recuperar de inmediato los recursos acumulados durante meses.

Los embalses de abastecimiento de la demarcación Galicia-Costa se encuentran al 38,04% de su capacidad, según los últimos datos de la Xunta. La cifra supone casi 27 puntos menos que en las mismas fechas de 2025.

Qué municipios están en alerta por escasez

La ampliación incorpora cuatro nuevas unidades territoriales a las dos que ya estaban en alerta desde agosto. En total, son 59 municipios, aunque algunos aparecen afectados solo parcialmente por la delimitación de los sistemas de abastecimiento.

Ferrol y su entorno (14 municipios): Ares, Cabanas, A Capela, As Pontes de García Rodríguez, Cerdido, Fene, Ferrol, Mugardos, Narón, Valdoviño, Moeche, Neda, San Sadurniño y As Somozas.

Río Verdugo, ría de Vigo y ría de Baiona (10 municipios): Fornelos de Montes, Gondomar, Mondariz, Nigrán, Oia, Pazos de Borbén, Redondela, Soutomaior, Vigo y Baiona.

Costa de Pontevedra (2 municipios): A Guarda y O Rosal.

Río Mero, Arteixo y ría de A Coruña (2 municipios): A Coruña y Cambre.

A estos 28 municipios se suman los que ya estaban en alerta:

Río Lérez (20 municipios): Beariz, Barro, Bueu, Campo Lameiro, Cangas de Morrazo, Cerdedo-Cotobade, A Estrada, Forcarei, A Lama, Marín, Meaño, Meis, Moaña, Moraña, Poio, Ponte Caldelas, Pontevedra, Sanxenxo, Silleda y Vilaboa.

Río Anllóns (11 municipios): Arteixo, Cabana de Bergantiños, Carballo, Cerceda, Coristanco, Culleredo, A Laracha, Malpica de Bergantiños, Ponteceso, Tordoia y Zas.

La Xunta mantiene, además, otros 64 municipios en prealerta, entre ellos Santiago de Compostela, Ames, Ribeira, Noia, Vilagarcía de Arousa, Cambados, O Grove, Betanzos, Oleiros, Sada, Viveiro y Foz. En total, 123 municipios están incluidos parcial o completamente en alguna de las zonas afectadas por la escasez.

Alerta no significa cortes de agua

La declaración de alerta es el segundo nivel más elevado del sistema autonómico de seguimiento de la escasez. Permite intensificar las medidas de ahorro y contempla la posibilidad de limitar usos no prioritarios, como el riego de jardines, el llenado de piscinas o el baldeo de calles.

Sin embargo, estar en alerta no implica que los vecinos vayan a sufrir cortes de suministro ni que se apliquen automáticamente restricciones en todos los municipios. Las medidas concretas dependen de la situación de cada sistema de abastecimiento y de las decisiones que adopten las administraciones responsables.

La prealerta, por su parte, supone una fase de vigilancia reforzada. Los municipios deben intensificar el seguimiento de sus consumos y comunicar diariamente sus caudales, además de promover un uso responsable del agua.

La Xunta también mantiene la declaración de sequía prolongada en toda la demarcación Galicia-Costa. Se trata de una situación diferente de la alerta por escasez y tampoco implica por sí misma restricciones en los usos y consumos.

Por qué las lluvias no recuperan los embalses de un día para otro

La llegada de precipitaciones puede aliviar la situación, pero no supone una recuperación inmediata de las reservas. Después de varios meses con lluvias por debajo de los niveles habituales, el agua que cae debe primero humedecer los suelos y alimentar los cauces de los ríos antes de traducirse en un aumento significativo del volumen almacenado en los embalses.

Además, una parte del agua se pierde por infiltración en el terreno y otra vuelve a la atmósfera mediante la evaporación, especialmente si se mantienen temperaturas elevadas. La intensidad y la distribución de las precipitaciones también importan: no tiene el mismo efecto una lluvia intensa y puntual que varios episodios continuados repartidos durante semanas.

El problema se agrava cuando los ríos mantienen caudales bajos. Aunque llueva durante unos días, las reservas necesitan tiempo para recuperar el déficit acumulado y volver a niveles que permitan afrontar nuevos periodos secos.

Los datos de la Xunta reflejan esa situación: los embalses de abastecimiento de Galicia-Costa estaban al 38,04% de su capacidad, frente a niveles casi 27 puntos superiores en las mismas fechas del año anterior.

Eiras, uno de los puntos más preocupantes

La situación del embalse de Eiras, que abastece principalmente a Vigo y a otros municipios de su entorno, concentra buena parte de la preocupación. Según los datos publicados el 5 de noviembre, la presa se encontraba al 36,36% de su capacidad, frente al 77,27% registrado en las mismas fechas de 2025.

El embalse de Zamáns, que también abastece a parte de Vigo, estaba al 37,62%. La situación ha llevado a la Xunta a anunciar una reducción del caudal ecológico de los ríos Oitavén y Baíña para favorecer la entrada de agua en las presas de Eiras y Baíña. La medida se aplicará durante el tiempo imprescindible, según Augas de Galicia.

En el caso de Ferrol, el embalse de As Forcadas también presenta niveles bajos. Su gestión corresponde al ámbito municipal, por lo que las posibles medidas sobre el caudal y el abastecimiento deben abordarse con las administraciones responsables.

La situación, por tanto, no es idéntica en todos los sistemas. La declaración de alerta agrupa territorios con distintos niveles de reservas y necesidades de abastecimiento, por lo que las medidas pueden variar de un municipio a otro.

La recuperación dependerá de las próximas semanas

La Xunta ha decidido mantener el seguimiento de los recursos hídricos y pedir un consumo responsable mientras evolucionan las precipitaciones. La llegada de lluvias puede contribuir a mejorar los caudales y las reservas, pero su efecto dependerá de cuánto llueva, durante cuánto tiempo y en qué zonas de la demarcación.

Por ahora, la ampliación de la alerta refleja que el déficit acumulado sigue siendo importante. La recuperación de los embalses no dependerá de un único episodio de lluvia, sino de que las precipitaciones se mantengan y permitan restablecer progresivamente los recursos hídricos.