Al menos 36 personas han perdido la vida y más de 150 han resultado heridas tras un bombardeo del Ejército de Sudán sobre un mercado en Nyala, capital del estado de Darfur del Sur, según ha denunciado este martes Médicos Sin Fronteras (MSF).
El ataque, atribuido a las Fuerzas Armadas sudanesas y ejecutado con drones, se produjo este lunes en torno a las 20.00 (hora local) y alcanzó un mercado “concurrido” situado al oeste de la ciudad, provocando una “gran devastación” entre comerciantes y transeúntes.
La organización humanitaria ha detallado que estas cifras corresponden a las víctimas atendidas por los equipos del Hospital Universitario de Nyala, al que presta apoyo. En su comunicado, precisa además que 21 de los fallecidos iban vestidos “de civil” y subraya que los mercados, las viviendas y el resto de infraestructuras civiles “no son objetivos militares”.
“Esto es espantoso (...) El personal médico trabajó sin descanso para atender a los pacientes. Todos están muy conmocionados. Todo el mundo se hace la misma pregunta: '¿Por qué se atacan los mercados? ¿Por qué se ataca precisamente a los lugares donde la gente necesita ir a conseguir alimentos y donde se congregan tantos civiles?'”, ha manifestado Dale Koninckx, coordinador de proyecto de MSF en Nyala.
La ONG ha recordado igualmente que hace diez días la ciudad ya sufrió otro ataque con drones, en esta ocasión contra el mercado de Al Mawashi, que dejó al menos cuatro muertos y “muchos más” heridos. Además, ha alertado de que este tipo de ofensivas agrava las dificultades de la población para acceder a alimentos y otros suministros básicos, “en un momento en que la desnutrición es motivo de creciente preocupación”.
MSF también ha responsabilizado a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés), a las que acusa de bombardear igualmente “zonas e infraestructuras civiles”. Este grupo paramilitar ha intensificado en los últimos días sus ataques con drones contra instalaciones energéticas en el país, impactando en infraestructuras situadas en Gezira, Sennar, Gedaref y Nilo Blanco.
La guerra civil comenzó en abril de 2023 por las profundas discrepancias sobre el proceso de integración de este grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, lo que hizo descarrilar la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya muy debilitada después de la asonada que apartó del poder al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que participan diversos países apoyando a las partes enfrentadas, ha sumido a Sudán en una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de desplazados y refugiados y una creciente alarma internacional por la propagación de enfermedades y los graves daños a infraestructuras esenciales, que impiden atender adecuadamente a cientos de miles de personas afectadas.