Las autoridades francesas han denunciado el "desorden" y la violencia registrados durante las multitudinarias protestas del sábado en las principales ciudades del país, convocadas para denunciar la situación de la educación pública, el encarecimiento del coste de la vida y la violencia policial de las últimas semanas. La jornada se ha cerrado con 2.397 personas arrestadas y más de 500 agentes heridos, según el último balance del Gobierno galo.
El Ministerio del Interior ha cifrado en 550.000 los participantes en las marchas en toda Francia. "Al margen de estas marchas, unos vándalos optaron por la violencia" y "se ensañaron con los edificios públicos al servicio de los ciudadanos, como los ayuntamientos o las prefecturas, pero también con numerosos comercios que fueron atacados, saqueados, algunos incluso incendiados".
El Ejecutivo ha repudiado estos episodios y ha recalcado que "¡Nada justifica estos actos!", al tiempo que ha puesto en valor el trabajo de las fuerzas de seguridad y de los bomberos movilizados, "a veces poniendo en riesgo su propia seguridad".
Solo en París se han registrado 720 arrestos, de los que 517 se han transformado en detenciones formales, que afectan a 171 menores y 346 adultos.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha denunciado en redes sociales las agresiones contra las fuerzas del orden, así como los ataques a instituciones, edificios públicos y negocios, y ha advertido de que, "lamentablemente", el balance sanitario difundido es todavía provisional.
Núñez ha atribuido estos actos a "varios miles de individuos de la ultraderecha" a los que, posteriormente, se habrían sumado "delincuentes" que "saquearon y devastaron" numerosos establecimientos en ciudades como París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble, Niza, Limoges "y muchas otras".
"La República no cederá nada a aquellos que quieran imponer el desorden y la violencia", ha remarcado el ministro, en sintonía con el presidente Emmanuel Macron, que ya avisó el sábado de que los responsables de los disturbios serán "perseguidos y castigados". Macron ha avanzado que se dirigirá a la nación a las 20.00 horas del domingo.
En paralelo, el ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, ha remitido instrucciones a las fiscalías para que soliciten prisión provisional para los implicados en ataques contra la Policía o contra edificios públicos. El recuento de las televisiones públicas TF1 y LCI eleva a 615 los comercios saqueados o dañados en todo el territorio.
Concentraciones y respuesta ciudadana el domingo en París
Tras las grandes manifestaciones del sábado, este domingo alrededor de un millar de personas se han reunido sin autorización en la plaza de la República de París, el mismo punto desde el que partió la marcha principal en la capital, que ya el día anterior se vio retrasada por choques entre manifestantes y agentes.
Desde las 14.00 horas del domingo se han congregado personas en esta céntrica plaza, donde la Policía ha empleado gases lacrimógenos y un cañón de agua para dispersar a los asistentes, según la prensa francesa. Los incidentes se han prolongado durante toda la tarde.
También este domingo se ha conocido el llamamiento de la Asociación de Alcaldes de Francia (AAF), que ha propuesto concentraciones frente a todas las casas consistoriales del país para mostrar su rechazo a la violencia, los saqueos y los incendios de edificios públicos.
"Estos graves ataques contra las instituciones democráticas constituyen un riesgo real para toda la nación", han alertado. Por ello, apelan a "los alcaldes y los consejos municipales para que se unan, junto con todos los actores que deseen hacerlo", el lunes al mediodía.
En esta misma línea, unas 7.000 personas han marchado en Limoges hasta el Ayuntamiento, devastado el sábado por un incendio, para defender el papel de las instituciones públicas. En la movilización han participado vecinos y cargos electos, que han mostrado su apoyo al histórico edificio de finales del siglo XIX, cuyo tejado y plantas superiores, incluido el campanario, han quedado destruidos.
Según la estimación de las autoridades, unas 550.000 personas han salido a las calles de toda Francia este sábado. La Confederación General del Trabajo (CGT), principal sindicato del país, eleva la cifra a más de 800.000 asistentes.