Así tratan la izquierda y la derecha de controlar el Senado: las candidaturas conjuntas entran en juego

El sistema de elección del Senado favorece la concentración del voto: en la mayoría de las provincias se eligen cuatro senadores y cada elector puede marcar hasta tres candidatos

4 minutos

El presidente del Senado, Pedro Rollán, durante una sesión plenaria, en el Senado, a 18 de marzo de 2026, en Madrid (España).  Jesús Hellín - Europa Press

El presidente del Senado, Pedro Rollán, durante una sesión plenaria, en el Senado, a 18 de marzo de 2026, en Madrid (España). Jesús Hellín - Europa Press

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

Última actualización

4 minutos

Más leídas

Es la Cámara Alta, pero, a la hora de llegar al colegio electoral, la importancia que le da el votante al Senado es notablemente inferior a la que recibe el Congreso. No es así entre los partidos, que saben lo que hay en juego. Por ello, la disputa por tener su control ha abierto una nueva vía de negociación de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. La izquierda ha comenzado a explorar candidaturas conjuntas para concentrar el voto y disputar al Partido Popular la mayoría de esta Cámara. En paralelo, PP y Vox podrían estudiar una estrategia similar en determinadas provincias si sus rivales concurren unidos.

Vozpópuli publica este miércoles que las direcciones nacionales del PP y Vox exploran la posibilidad de presentar listas conjuntas al Senado en las circunscripciones donde la coordinación pueda facilitar la obtención de escaños. Según este medio, la opción se condicionaría a que la izquierda cerrase sus propias candidaturas unitarias y no supondría necesariamente un acuerdo generalizado para todo el territorio.

La izquierda ya negocia candidaturas conjuntas al Senado

El PSOE y los partidos que integran el Frente Amplio se reunieron el domingo 11 de octubre para estudiar la posibilidad de concurrir juntos al Senado. El encuentro sirvió para abrir las conversaciones, aunque las formaciones no han anunciado un acuerdo definitivo ni han detallado en qué provincias podría aplicarse la fórmula.

Los socialistas han reconocido que estudian distintas alternativas para las elecciones del 29 de noviembre, con la intención de evitar que el PP mantenga su mayoría absoluta en la Cámara Alta. La dirección del PSOE considera que la fragmentación del voto progresista puede facilitar que la derecha obtenga más escaños de los que conseguiría si las candidaturas estuvieran coordinadas.

La negociación se produce mientras el Frente Amplio, formado por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns, termina de definir su estructura y sus listas para el Congreso. La posibilidad de compartir candidaturas al Senado abre una vía de cooperación distinta de la composición de las listas al Congreso, donde cada organización mantiene sus propias prioridades y negociaciones.

El calendario electoral añade presión a las conversaciones. El viernes 16 de octubre es la fecha límite para comunicar a la Junta Electoral la intención de concurrir en coalición. Hasta entonces, los partidos deberán determinar si el acuerdo se limita a algunas circunscripciones o si alcanza un ámbito territorial más amplio.

Cómo se elige el Senado y por qué importan las listas conjuntas

El Senado es la Cámara de representación territorial y combina senadores elegidos directamente en las urnas con otros designados por los parlamentos autonómicos. En la mayoría de las provincias se eligen cuatro senadores; las circunscripciones insulares, Ceuta y Melilla tienen reglas específicas. La composición total actual es de 266 miembros.

A diferencia de las elecciones al Congreso, en las que el reparto de escaños se realiza mediante listas cerradas y un sistema proporcional por circunscripciones, en las elecciones al Senado, el voto es individual para cada candidato. En las provincias peninsulares, cada elector puede marcar hasta tres nombres y resultan elegidos los candidatos más votados hasta completar los cuatro puestos asignados.

Ese sistema puede favorecer a las candidaturas capaces de concentrar apoyos. Si varios partidos ideológicamente próximos presentan candidatos por separado, sus votos pueden repartirse entre distintas listas, mientras que una candidatura coordinada puede reunir más apoyos en sus aspirantes. La alianza no garantiza obtener más escaños, pero permite diseñar una estrategia común para competir por ellos.

La coordinación también tiene un componente político. El Senado participa en la tramitación legislativa, puede vetar o introducir enmiendas a proyectos de ley —aunque el Congreso puede levantar el veto en los términos previstos por la Constitución— y desempeña funciones específicas en asuntos territoriales. Una mayoría amplia permite a un partido o bloque dirigir la Mesa, impulsar iniciativas y controlar la actividad parlamentaria de la Cámara.

La composición del Senado resulta especialmente relevante para la renovación del Tribunal Constitucional. Cuatro de sus doce magistrados son propuestos por la Cámara Alta, y la elección requiere una mayoría de tres quintos. Con los 266 senadores que componen actualmente la Cámara, esa proporción equivale a 160 votos. Alcanzarla daría al bloque que reuniera esa mayoría capacidad para aprobar esas propuestas sin necesitar apoyos externos, aunque el procedimiento de renovación está sujeto a los requisitos legales correspondientes.

La pugna por el Senado no se reduce, por tanto, a sumar escaños para obtener una mayoría absoluta. Las candidaturas conjuntas pueden ser una herramienta para mejorar la representación de cada bloque y condicionar decisiones institucionales que exigen mayorías reforzadas. La incógnita ahora es si las negociaciones confirmadas de la izquierda se traducirán en acuerdos concretos y si PP y Vox acabarán respondiendo con una coordinación electoral propia.