Un incendio declarado en la sala de ginecología de un hospital de Islamabad, capital de Pakistán, ha causado la muerte de al menos 14 bebés recién nacidos que se encontraban ingresados en esa área y que, de acuerdo con las autoridades locales, “han quedado completamente quemados”. El siniestro se produjo en el Instituto Pakistaní de Ciencias Médicas (PIMS, por sus siglas en inglés).
La administración del distrito de la capital ha informado, en un comunicado difundido por el diario paquistaní Dawn, que “el incendio fue controlado de inmediato y los niños fueron trasladados inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos”, aunque ha admitido que 14 de los pequeños “han quedado completamente quemados”.
La portavoz del PIMS, la doctora Aniza Jalil, explicó al mismo medio que en la sala había un total de 15 recién nacidos, pero que “al menos un bebé fue salvado por un médico”. Las labores de emergencia se centraron en evacuar con rapidez a los menores y contener las llamas dentro del área afectada.
Según la cadena Geo TV, que cita a fuentes de los servicios de rescate, el origen del fuego estaría en la explosión de un compresor de aire acondicionado instalado en la propia sala, lo que habría provocado la rápida propagación del incendio antes de que el personal pudiera reaccionar por completo.
La oficina del primer ministro, Shehbaz Sharif, ha confirmado en redes sociales la cifra de víctimas mortales: “Shehbaz Sharif ha expresado su profundo pesar por el trágico incendio en la sala de recién nacidos del Hospital PIMS, en el que han fallecido 14 bebés”, señala el mensaje difundido por su despacho.
Además, el jefe del Gobierno “ha ordenado a las autoridades que investiguen de inmediato” las causas del suceso, según ha detallado su oficina. “Una situación como esta, con niños, es irreparable. Se deben examinar minuciosamente los motivos del incidente, determinar a los responsables y tomar las medidas más estrictas”, ha reclamado el mandatario, insistiendo en que se depuren responsabilidades.
Desde Naciones Unidas también se han pronunciado sobre la tragedia. La representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Pakistán, Pernille Ironside, ha lamentado “profundamente” la “trágica muerte” de los catorce recién nacidos como consecuencia del fuego declarado en el hospital de la capital paquistaní.
“Trasladamos nuestras más sinceras condolencias a las familias que han perdido a sus seres queridos y a todas las personas afectadas por este devastador incidente”, ha afirmado Ironside, antes de subrayar que “todo recién nacido merece un comienzo seguro en la vida, y toda madre y todo niño o niña deben poder recibir atención en un centro sanitario seguro”.
En la misma línea, la responsable de UNICEF ha instado a reforzar los protocolos de seguridad: “UNICEF pide revisar y reforzar urgentemente las normas de prevención de incendios y seguridad en los centros sanitarios, para garantizar que toda madre y todo niño o niña puedan recibir la atención que necesitan en un entorno seguro”, ha concluido, de acuerdo con un comunicado difundido por el propio organismo internacional.