El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha desvelado este jueves que mantuvo una conversación telefónica con el actual presidente sirio, Ahmed al Shara, poco después de ordenar una serie de bombardeos contra Damasco y otras áreas del país en julio de 2025, con el objetivo de “mandar un claro mensaje” sobre la situación de la minoría drusa en Siria.
Se trata de la primera ocasión en la que el dirigente israelí ofrece detalles sobre este contacto, producido meses después de que Al Shara asumiera la jefatura del Estado tras derrocar, a finales de 2024, al entonces presidente Bashar al Assad. Esta comunicación directa entre ambos líderes podría constituir, además, el primer intercambio telefónico de este tipo entre los dos países.
“Llamé por teléfono a Al Shara. Fue una conversación breve pero muy contundente, y la matanza de drusos se detuvo”, ha señalado Netanyahu durante un acto de su partido, el Likud, dirigido específicamente a representantes de esta comunidad, según recoge el diario ‘The Times of Israel’.
El primer ministro ha añadido que la ofensiva aérea perseguía “proteger a los drusos del sur de Siria en medio del conflicto sectario que se estaba produciendo”. “Haré todo lo que pueda para proteger a nuestros hermanos y a vuestros hermanos”, ha recalcado ante los asistentes.
Desde aquellos ataques, los Ejecutivos de Israel y Siria han abierto un canal de diálogo en torno a un posible acuerdo de seguridad, mientras que Damasco insiste en exigir la retirada de las fuerzas israelíes desplegadas en la zona de amortiguación fronteriza, bajo control de Israel desde la caída de Al Assad.
Durante la ofensiva de julio de 2025, el Ejército israelí aseguró haber alcanzado los cuarteles generales militares del entonces Gobierno interino sirio en la capital, así como las inmediaciones del palacio presidencial. Un misil israelí destruyó además la sede del Ministerio de Defensa sirio.
La operación se produjo pocos días después de que estallara una grave crisis en el sur del país por enfrentamientos sectarios en la región de Sueida, de mayoría drusa. En la primera semana de choques entre tribus beduinas —respaldadas por las fuerzas de seguridad— y grupos drusos murieron cerca de 600 personas y se registraron desplazamientos masivos de civiles.
Fuentes del Gobierno sirio no han corroborado la conversación entre Netanyahu y Al Shara, aunque sí han admitido que “en julio del año pasado --gracias a la mediación estadounidense-- se logró detener los bombardeos israelíes que impedían la intervención del Gobierno para poner fin a los enfrentamientos entre los drusos y los beduinos”.
En declaraciones a la agencia oficial SANA, estas fuentes han responsabilizado a Israel de alimentar la inestabilidad en la zona: “Hubo una intervención israelí importante y planificada que tenía como objetivo la paz civil en la provincia de Sueida (...) mediante el armamento de una milicia fuera de la ley para provocar un caos generalizado y fabricar un pretexto con el que arrastrar al país a una guerra a gran escala, y aunque logramos frustrarlo, hoy seguimos siendo testigos de intensos intentos israelíes por socavar la estabilidad existente en la provincia”, han indicado, en referencia a las incursiones del Ejército israelí en el sur de Siria, especialmente en Quneitra.
Desde Damasco subrayan que continúan trabajando “con paso firme” junto con Estados Unidos y Jordania para aplicar la “hoja de ruta tripartita para la reintegración de Sueida, de acuerdo con una visión nacional siria que garantice los derechos de la población, la seguridad y la estabilidad” en este territorio.
Al mismo tiempo, las autoridades sirias reiteran su llamamiento a la comunidad internacional, incluidos Estados Unidos y los países de la región, para que “asuman sus responsabilidades y presionen a Israel para que aplique el acuerdo de 1974 y se le impida interferir en los asuntos internos de la República Árabe Siria”.