Francia afronta este domingo las consecuencias de una jornada de protestas sociales que dejó graves disturbios en varias ciudades. El balance comunicado por el primer ministro, Sébastien Lecornu, poco antes de la medianoche del sábado asciende a 1.200 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos.
La cifra de lesionados corresponde a miembros de las fuerzas de seguridad, no a un recuento completo de todas las personas heridas.
Las movilizaciones reunieron a 550.000 personas, según el Gobierno, y a más de 800.000, según los organizadores. Muchas marchas transcurrieron con normalidad, aunque los ataques contra edificios públicos y los saqueos concentraron la atención de la jornada.
El incendio de Limoges, la imagen del sábado
Uno de los episodios más graves se produjo en Limoges. El ayuntamiento, un edificio histórico del siglo XIX, sufrió un incendio que se propagó por las plantas superiores y provocó el derrumbe de la techumbre.
Según la información publicada por El País, el ataque comenzó hacia las 17:00. El alcalde, Guillaume Guérin, anunció después que el consistorio se organizaría desde este domingo para mantener los servicios municipales pese a los daños.
La ciudad afronta ahora una urgencia administrativa y patrimonial. Debe garantizar la atención a los vecinos mientras se determina el estado del inmueble y qué elementos pueden recuperarse.
También hubo ataques al Ayuntamiento de Marsella y un incendio en una oficina de turismo de Lyon, según informó Reuters. La extensión de los incidentes a diferentes ciudades añade presión sobre el Ejecutivo.
Los alcaldes reclaman explicaciones
Los alcaldes de París, Marsella y Lyon han solicitado una reunión con Lecornu a principios de la próxima semana para aclarar cómo se llegó a una situación de daños y saqueos de esta magnitud.
El Gobierno ha endurecido su respuesta judicial. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ha dado instrucciones a los fiscales para solicitar prisión provisional para los detenidos. La decisión sobre cada petición corresponde a los jueces.
La movilización reunió demandas relacionadas con el coste de la vida, la educación y los servicios públicos. Esa diversidad ayuda a explicar su amplitud y también la dificultad para encontrar una respuesta que satisfaga a colectivos diferentes.
Qué queda por conocer este domingo
La evaluación definitiva de los daños materiales y un balance completo de heridos siguen pendientes. Las cifras comunicadas al cierre del sábado permiten medir la gravedad de los disturbios, pero no describen todavía todas sus consecuencias.
El Ejecutivo debe abordar dos problemas simultáneos: investigar los ataques y recuperar capacidad de respuesta ante las reivindicaciones sociales. La actuación contra los responsables de la violencia no resuelve por sí sola el malestar que llevó a cientos de miles de personas a las calles.