La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha comunicado este miércoles que ascienden a 312 las personas fallecidas a causa del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió hace poco más de una semana la zona central y occidental de Colombia.
En su informe más reciente, la UNGRD ha reducido a 290 el número de desaparecidos, una cifra sensiblemente menor frente a los 426 reportados el día anterior. Además, el organismo detalla que hay 4.611 heridos y 358 personas que han logrado ser rescatadas.
Más de 134.000 viviendas han sufrido daños y otras 4.600 han quedado completamente destruidas por el seísmo, cuyo epicentro se localiza en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, una de las zonas más empobrecidas del país, donde la falta de infraestructuras y el mal estado de las carreteras complica seriamente el envío de ayuda humanitaria.
Aunque el impacto más severo se concentra en Chocó, el ‘eje cafetero’ y el Valle del Cauca, cuya capital, Cali, figura entre las ciudades más afectadas, el temblor ha sido percibido en 470 municipios de unos quince departamentos, con más de 294.200 personas damnificadas.
La UNGRD especifica que el terremoto ha provocado daños en 335 centros de salud, más de 3.400 colegios y 4.000 instalaciones comunitarias, así como en 430 tramos de carretera, cerca de un centenar de sistemas de acueducto, 50 puentes y cinco aeropuertos, entre otras infraestructuras clave.
Por otro lado, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha difundido en sus redes sociales algunas de las medidas adoptadas por el sector bancario para aliviar la carga de hogares y negocios damnificados, entre ellas periodos de condonación de intereses y suspensión de pagos de hasta doce meses.
Según ha indicado el propio mandatario, estas actuaciones suponen un volumen cercano a los 306 millones de euros, que se suman a las aportaciones realizadas por otras entidades privadas y están dirigidas a apoyar a los afectados de Caldas, Chocó, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca.