El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha instado este miércoles al director del Shin Bet a ordenar la detención de “todos los líderes de partidos árabes” para ser interrogados por un supuesto caso de financiación extranjera en las elecciones legislativas, pese a que el Comité Electoral Central (CEC) ha descartado irregularidades tras revisar las reclamaciones sobre el proceso.
Ese mismo miércoles, el Shin Bet ha informado al CEC de que sus pesquisas apuntan a un posible entramado de financiación externa e injerencia que alcanzaría a “miles de personas”, aunque ha señalado que necesita proseguir con las investigaciones. Este aviso ha llevado a Ben Gvir a reclamar al jefe de los servicios de seguridad interior, David Zini, que “actúe inmediatamente, incluso sin autorización de la Fiscalía General” y proceda a “arrestar a todos los líderes de partidos árabes”.
“Deben ser interrogados en celdas del Shin Bet hasta que estas sospechas sean totalmente aclaradas”, ha manifestado el ministro, dirigente del partido ultraderechista Otzma Yehudit, que además ha subrayado que “la certificación de los resultados electorales y la formación de un Gobierno deben ser inmediatamente congelados”.
En la misma línea, Ben Gvir ha reiterado que “las elecciones han sido robadas en Israel”. “No debemos permanecer en silencio. No debe quedar nada sin anañizar para descubrir la verdad”, ha añadido el titular de Seguridad Nacional en un mensaje difundido en redes sociales.
Según el Shin Bet, las indagaciones se centran por ahora en el presunto envío de fondos desde países extranjeros y actores con “intereses ocultos e incluso hostiles”, de acuerdo con la información publicada por el diario ‘The Times of Israel’. No obstante, fuentes de seguridad citadas por ‘Haaretz’ afirman no tener confirmación sobre esas referencias a “grandes cantidades” de dinero y a “miles de personas” involucradas.
Por su parte, el CEC ha reiterado a primera hora del día que no ha detectado ningún indicio de “irregularidades” que ponga en cuestión la limpieza de los comicios legislativos celebrados el 27 de octubre. Tras esta revisión, el presidium del organismo ha ratificado los resultados, que serán remitidos ahora al presidente, Isaac Herzog, para que abra la ronda de consultas y decida a quién encarga la formación de Gobierno.
El procedimiento entra así en su fase final mientras el Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y sus aliados de coalición —entre ellos Otzma Yehudit— tratan de retrasar la validación definitiva de las actas, apoyándose en sus denuncias sobre presuntos fraudes e irregularidades en la votación.
Los resultados otorgaron la victoria al Likud, que habría obtenido 27 escaños, frente a los 21 logrados por el partido del opositor Gadi Eisenkot, Yashar. Sin embargo, ninguno de los bloques alcanza la mayoría absoluta de 61 asientos, por lo que el desenlace pasa por un eventual pacto con las formaciones árabes —que suman 19 diputados— o por un acuerdo entre fuerzas derechistas que deje fuera a los partidos ultraortodoxos.