La Comisión Europea ha comunicado este jueves la puesta en marcha de una segunda convocatoria de préstamos por un total de 21.300 millones de euros a través del instrumento de Acción de Seguridad para Europa (SAFE). Este mecanismo está orientado a respaldar adquisiciones conjuntas de equipamiento militar entre los Estados miembro, a los que el Ejecutivo comunitario ha instado a utilizar estos recursos adicionales para estrechar la cooperación con Ucrania y cubrir las necesidades más apremiantes de sus Fuerzas Armadas.
En esta nueva fase, Bruselas anima a los Veintisiete a incorporar compras coordinadas con Ucrania en sus estrategias de inversión y a priorizar sistemas de defensa aérea y antimisiles, drones y tecnologías antidrones, así como municiones y misiles, con el doble objetivo de reforzar sus propias capacidades defensivas y, al mismo tiempo, sostener el esfuerzo bélico de Kiev.
“Estamos animando a nuestros Estados miembro a hacer todo lo posible para desarrollar proyectos conjuntos”, ha señalado el portavoz de Defensa de la Comisión Europea, Thomas Regnier, en una comparecencia ante la prensa en la capital comunitaria. Ha precisado, además, que estos préstamos pueden emplearse tanto para fortalecer la defensa nacional como para atender las demandas militares ucranianas.
Regnier ha subrayado que Ucrania figura como país asociado al instrumento SAFE desde su creación y ha alertado de que “la guerra se está intensificando”, insistiendo en la necesidad de aprovechar al máximo los fondos disponibles para profundizar en la colaboración con Kiev.
“Creo que podemos alinear ambos intereses, pero, una vez más, estos préstamos los contratan los Estados miembro”, ha remarcado, expresando su confianza en que esta nueva bolsa de financiación contribuya a cubrir “la necesidad” de los Veintisiete de “reforzar la seguridad de Europa”.
21.300 millones reactivados tras la primera convocatoria
Los 21.300 millones de euros que se ponen ahora sobre la mesa proceden de los importes que quedaron sin asignar en la primera ronda del programa SAFE, dotado globalmente con 150.000 millones de euros en créditos a largo plazo y aprobado en mayo de 2025 con el propósito de acelerar la inversión en defensa y apuntalar la base industrial militar europea.
De acuerdo con la explicación de la Comisión, varios Estados solicitaron finalmente menos dinero del que tenían previsto en un inicio, lo que ha permitido liberar de nuevo esos recursos y ofrecerlos al conjunto de los países de la UE, incluidos aquellos que no participaron en el primer reparto.
Para canalizar este proceso, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ha remitido una misiva a los Veintisiete invitándoles a expresar formalmente su interés en acceder a la financiación. Una vez cerrado el plazo de solicitudes, Bruselas comunicará las asignaciones provisionales en un máximo de dos semanas.
Tras recibir esas propuestas de asignación, los Estados que quieran acceder a los préstamos deberán presentar nuevos planes de inversión en defensa, que serán sometidos a una evaluación adicional por parte de la Comisión antes de obtener el visto bueno definitivo.
En la primera distribución, España obtuvo los 1.000 millones de euros que había pedido, situándose entre los países con menor volumen de fondos asignados, en el mismo nivel que Finlandia, que también recibirá 1.000 millones, y sólo por encima de Dinamarca (46,7 millones) y de Grecia (787 millones).
En el extremo opuesto, Polonia fue el principal beneficiario con 43.700 millones de euros, seguida por Rumanía (16.600 millones), Francia (16.200), Hungría (16.200), Italia (14.900), Bélgica (8.300), Lituania (6.300), Portugal (5.800), Letonia (5.600), Estonia (2.600), Eslovaquia (2.300), República Checa (2.060), Bulgaria (3.200), Croacia (1.700) y Chipre (1.200).