Bukele se presentará de nuevo a las elecciones de 2027: así ha caído la democracia en El Salvador, según V-Dem y Freedom House

El partido oficialista Nuevas Ideas ha ratificado la candidatura de Nayib Bukele para las elecciones de 2027 tras las reformas que permiten la reelección indefinida. Su nueva candidatura llega en un contexto de fuerte respaldo ciudadano, pero también de creciente deterioro de los indicadores democráticos y de un régimen de excepción que permanece vigente desde 2022

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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. | Europa Press/Contacto/Camilo Freedman

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La formación oficialista Nuevas Ideas ha ratificado a Nayib Bukele como candidato a la Presidencia de El Salvador para las elecciones de febrero de 2027, abriendo la puerta a un tercer mandato consecutivo tras las reformas constitucionales impulsadas por la mayoría parlamentaria afín al presidente. La decisión se adoptó en las elecciones internas del partido celebradas el pasado domingo y consolida la estrategia del mandatario de prolongar su permanencia en el poder.

La candidatura llega después de que la Asamblea Legislativa aprobara en 2025 una reforma que eliminó los límites a la reelección presidencial, amplió el mandato de cinco a seis años y adelantó las elecciones a 2027. Bukele defiende que estos cambios acercan el sistema salvadoreño al de otros países democráticos, mientras que juristas y organizaciones de derechos humanos consideran que rompen con el diseño constitucional anterior y profundizan la concentración de poder.

Deterioro de la calidad democrática del país

En este contexto, los principales observatorios internacionales coinciden en que la calidad democrática de El Salvador ha retrocedido de forma significativa desde la llegada de Bukele al poder en 2019.

El caso más contundente es el del V-Dem Institute, uno de los proyectos académicos de referencia en el estudio de la democracia. Su informe de 2025 deja de considerar a El Salvador una democracia electoral y lo clasifica como una autocracia electoral, una categoría reservada a países donde siguen celebrándose elecciones, pero en los que la separación de poderes, las libertades políticas y la competencia democrática se han deteriorado hasta dejar de cumplir los estándares de una democracia liberal.

La degradación coincide con varios hitos del mandato de Bukele: la sustitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general en 2021, la reinterpretación constitucional que permitió su reelección, la posterior reforma para eliminar los límites a los mandatos presidenciales y la prolongación del régimen de excepción desde marzo de 2022.

Freedom House: una democracia cada vez más debilitada

Al mismo tiempo, la organización Freedom House también refleja ese deterioro. En su informe Freedom in the World 2026, El Salvador obtiene 42 puntos sobre 100, lo que lo sitúa en la categoría de "Parcialmente Libre". La organización sostiene que el Ejecutivo ha concentrado el control sobre el Parlamento, el Poder Judicial y los organismos de supervisión, al tiempo que denuncia detenciones arbitrarias, abusos durante el régimen de excepción y un debilitamiento del Estado de derecho.

Aunque Freedom House sigue considerando que las elecciones son, en términos generales, creíbles, advierte de que el entorno institucional en el que se desarrollan se ha deteriorado progresivamente por la concentración de poder y la pérdida de independencia de los contrapesos democráticos.

El Salvador, un "régimen híbrido"

El diagnóstico es similar en el Democracy Index de la Economist Intelligence Unit, que mantiene a El Salvador dentro de la categoría de "régimen híbrido", una situación intermedia entre una democracia plena y un régimen autoritario.

Este índice valora especialmente el descenso registrado en ámbitos como el funcionamiento del Gobierno, las libertades civiles y la calidad institucional, pese a que Bukele continúa disfrutando de niveles de popularidad superiores al 80 % gracias a la reducción de la violencia atribuida a su política de seguridad.

El régimen de excepción sigue vigente cuatro años después

Uno de los elementos que más preocupa a los organismos internacionales es que las próximas elecciones volverán a celebrarse con el régimen de excepción que el Gobierno decretó en marzo de 2022 para combatir a las pandillas y que ha sido prorrogado de manera ininterrumpida desde entonces.

Durante este periodo han permanecido suspendidas diversas garantías constitucionales, como el plazo máximo para poner a un detenido a disposición judicial, mientras que organizaciones internacionales han denunciado detenciones arbitrarias, restricciones de derechos y un debilitamiento de las garantías procesales. El Ejecutivo sostiene, por el contrario, que estas medidas han permitido reducir la criminalidad a mínimos históricos y devolver la seguridad a la población.

Popularidad y calidad democrática no son conceptos equivalentes

La candidatura de Bukele vuelve a poner sobre la mesa un debate cada vez más presente entre politólogos y organismos internacionales: ¿puede un presidente con un apoyo electoral abrumador gobernar en un sistema cuya calidad democrática se deteriora?

Los principales índices internacionales distinguen ambas cuestiones. Mientras el respaldo ciudadano al presidente continúa siendo muy elevado, V-Dem, Freedom House y otros observatorios coinciden en señalar una reducción de la independencia judicial, de los controles institucionales y de las garantías democráticas. En consecuencia, el debate sobre las elecciones de 2027 no gira únicamente en torno a quién ganará los comicios, sino también sobre en qué condiciones institucionales se celebrarán y si el sistema político salvadoreño mantiene los estándares propios de una democracia liberal.

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