‘Qué será, será. Whatever Will be, Will be’, rezaba la canción popularizada por Doris Day en 1956. Transmite un mensaje sencillo: el futuro es incierto y no se puede controlar, por lo que no tiene sentido angustiarse en exceso por lo que vendrá. Pero un asunto tiene en vilo a todo el tablero político y judicial español. La decisión del TJUE sobre la amnistía, que se conocerá este jueves, determinará el futuro de Carles Puigdemont. Obviando el consejo de la canción, Gobierno, oposición, partidos independentistas y tribunales llevan días —si no semanas— anticipando escenarios, calibrando consecuencias y urdiendo sus respectivos relatos. En juego, mucho más que el posible regreso del expresident catalán. Nada más y nada menos que la lógica parlamentaria que a día de hoy ha sostenido a Pedro Sánchez y una potencial reconfiguración de fuerzas y alianzas de cara a las próximas elecciones generales.
El Tribunal de Justicia de la UE no dicta una sentencia sobre Puigdemont en concreto, sino la primera gran resolución sobre la Ley de Amnistía del procés, a partir de cuestiones prejudiciales planteadas por tribunales españoles. Sí que se despejará su situación, puesto que se fijará si la amnistía puede cubrir la malversación vinculada al 1-O y determinados delitos de terrorismo.
Será la primera gran sentencia de la amnistía y comenzará a desenmarañar el nudo sobre el que ha pivotado la política española desde 2023
Será el principio del fin de una era. Se comenzará a desenmarañar un nudo sobre el que ha pivotado la política española desde 2023, cuando Sánchez negoció con el independentismo la ley de amnistía. Sobre esta norma se edificó la mayoría parlamentaria que sostiene al Ejecutivo socialista y, una vez resuelta, la lógica de pactos podría virar.
Potenciales escenarios: qué dirá el TJUE
La decisión del TJUE es reservada hasta su lectura y nadie sabe qué dirá. Lo que sí se conoce son las preguntas jurídicas planteadas y los posibles escenarios que manejan juristas y partidos: desde un aval amplio a la amnistía hasta correcciones parciales o un choque serio con el Derecho de la UE.
Tal y como explicó DEMÓCRATA, el tribunal de Luxemburgo dictará sentencia sobre las cuestiones prejudiciales planteadas por órganos españoles acerca de la compatibilidad de la Ley de Amnistía con el Derecho de la Unión. Entre ellas, destacan las dudas sobre si se puede amnistiar la malversación ligada al 1‑O (gastos del referéndum y acción exterior del ‘procés’) y sobre el encaje europeo de la amnistía en supuestos de terrorismo ligados a los CDR, de acuerdo con lo que ya se avanzó en el dictamen del Abogado General.
El punto sensible para Puigdemont es la malversación, delito por el que el Tribunal Supremo le negó la amnistía y él recurrió al Constitucional, que se guiará por lo que diga este jueves el TJUE.
Hay tres escenarios posibles:
- Que el TJUE avale sustancialmente la Ley de Amnistía, que es la tesis más cercana al dictamen del Abogado General, que ya expuso que no es una autoamnistía ni atenta contra los intereses financieros de la UE. En este caso, se allanaría el regreso de Puigdemont a España, previa retirada de la orden de detención vigente desde hace casi nueve años.
- Que el aval sea parcial y se deban retocar algunos aspectos, como los plazos o los criterios de aplicación. La resolución se podría retrasar y complicar mucho.
- Que se produzca un choque de trenes entre Luxemburgo y España, lo que abriría una grieta importante.
En clave política: cómo afecta al mapa de alianzas
La ley de amnistía fue el eje central del acuerdo de investidura entre Ferraz y Waterloo. Si la doctrina europea avala su aplicación de forma contundente, Pedro Sánchez ganará oxígeno y Junts podrá presentar el acuerdo como eficaz y exhibir músculo político.
Su retorno —o no— tiene una dimensión casi existencial para un Junts en caída libre en las encuestas. Barómetros sitúan por encima a Aliança Catalana en las autonómicas y pierden fuelle en las generales. La amnistía es su principal activo político y el TJUE decantará la balanza: una decisión favorable reforzaría a Puigdemont y su regreso supondría una inyección en sus filas, mientras que una resolución descafeinada o contraria obligaría a Junts a decidir entre endurecer la negociación con el PSOE o mantener cierta estabilidad (pese a la anunciada ruptura).
La sentencia impactará también en los socialistas. En primer lugar, por el nuevo rumbo de las relaciones con Junts y Puigdemont y, en segundo plano, por la disputa de relato con el PP. Un TJUE favorable a la aplicación de la amnistía daría una victoria al Ejecutivo, que celebrará el aval europeo y esgrimirá que su norma se ajusta a la Constitución y al Derecho europeo. Enfrente, Alberto Núñez Feijóo, que pondrá el foco en cualquier límite, advertencia, matiz o pero que entone la sentencia del TJUE. La batalla será interpretativa, no jurídica.
Los populares tiempo ha que se acercan a Junts. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, no pierde la ocasión cada vez que puede de anticipar un pacto entre ambos para llevar a Feijóo a Moncloa. Y lo cierto es que el mismo líder del PP pide “pasar página”.
No menor es el detalle del viernes. El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, protagoniza un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum. Caprichos del destino, 24 horas después de la pronunciación del TJUE. Su intervención dará pistas de cómo pretende su formación capitalizar o reaccionar.
Los republicanos catalanes han negociado igualmente con el Gobierno la ley de amnistía y fueron los primeros en moverse hacia un acuerdo con el PSOE. Una sentencia favorable les permitirá apuntarse el tanto y respaldaría su política de acercamiento y deshielo.
Todo este cóctel que modificará la órbita de la política española llega en un momento crucial, con una legislatura que encara su recta final, unos Presupuestos por negociar y un creciente clima preelectoral.