Las autoridades chinas han arremetido este miércoles contra el nuevo proyecto de ley de Estados Unidos que prevé imponer sanciones a los principales adquirentes de petróleo y gas ruso, entre los que figura el gigante asiático, y han avisado de que Pekín podría adoptar medidas “en respuesta” para “proteger los intereses” de sus compañías.
Durante una comparecencia ante la prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Lin Jian, ha subrayado que “China se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilegales que carecen de fundamento en base al Derecho Internacional y que no cuentan con la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU”.
En este contexto, ha recalcado que el Gobierno chino se reserva la opción de tomar las medidas “necesarias” para “defender los derechos e intereses legítimos de sus empresas y ciudadanos frente a cualquier posible aplicación de estas medidas”. Asimismo, ha advertido de que “Aplicar medidas de doble rasero y recurrir a la coerción solo acabará siendo contraproducente”, según figura en un comunicado difundido por el propio Ministerio.
El texto legislativo impulsado en Washington sobre sanciones a Rusia prevé aranceles de hasta el 100% para aquellos países que sigan adquiriendo crudo y gas ruso, un nivel inferior al 500% que se barajó en la propuesta inicial. Entre los cinco mayores compradores de estos recursos se encuentra China.
Varios senadores estadounidenses anunciaron el pasado viernes que habían alcanzado un entendimiento con el Ejecutivo del presidente estadounidense, Donald Trump, para sacar adelante un nuevo paquete de sanciones contra Moscú, aunque por ahora no está garantizado que el propio Trump respalde de forma explícita esta iniciativa.
El paquete abre la puerta a imponer elevados aranceles a las importaciones procedentes de países que mantengan compras de petróleo, uranio y gas natural ruso, si bien contempla posibles exenciones para aquellos Estados que contribuyan al esfuerzo bélico de Ucrania en el contexto de la invasión rusa.