Estados Unidos ha reunido a los ministros de Exteriores del G20 en una cumbre extraordinaria con el objetivo de acelerar la respuesta conjunta frente al brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC). El encuentro ha concluido con el anuncio de más de 470 millones de dólares (415 millones de euros) en nuevos compromisos económicos procedentes tanto de los países del foro como de otros donantes internacionales.
Con esta nueva aportación, la financiación global comprometida desde que se declaró la epidemia en mayo de 2026 rebasa ya los 2.000 millones de dólares (1.767 millones de euros).
Durante la cita, el Gobierno estadounidense, que ostenta la presidencia rotatoria del G20, ha hecho público un nuevo paquete de 267 millones de dólares (236 millones de euros) en ayuda sanitaria y humanitaria, lo que eleva su contribución directa acumulada hasta los 887 millones. Según detalla un comunicado del Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, los esfuerzos internacionales pretenden hacer frente a los desafíos “únicos” de este brote, concentrado en una región remota y castigada por la violencia, donde las vacunas, pruebas diagnósticas y tratamientos disponibles no resultan plenamente eficaces frente a la actual cepa Bundibugyo del virus.
Pese a ello, el organismo ha insistido en que la enfermedad “puede ser derrotada”, recordando el éxito alcanzado con la finalización del brote en la vecina Uganda el pasado mes de agosto. Los recursos recién comprometidos se emplearán en la puesta en marcha y refuerzo de centros de tratamiento, equipos para enterramientos seguros, distribución masiva de material de protección individual y labores de rastreo de contactos a través de organizaciones locales sobre el terreno.
Asimismo, la reunión ha servido para asegurar nuevas aportaciones del resto de la comunidad internacional y de instituciones multilaterales, entre ellas el Banco Mundial, así como de países como Reino Unido, Alemania, Corea del Sur y Francia, entre otros participantes.