A Donald Trump le bastaría con que se cumpliera una parte del último sondeo de The New York Times y Siena para perder el control del Senado. En vísperas de las elecciones de mitad de mandato del martes 3 de noviembre, los demócratas aventajan a sus rivales republicanos en Texas, Maine, Ohio y Kansas. Si conquistaran esos cuatro escaños y conservaran todos los suyos, alcanzarían los 51 senadores de la mayoría absoluta. En ese escenario ni siquiera necesitarían ganar las dos carreras más ajustadas del estudio: Alaska e Iowa.
Ese es el alcance de la posible «ola azul» que dibuja Siena. También es su límite: los demócratas disponen de varios caminos hacia la mayoría, pero ninguno de esos escaños está ganado. El instituto realizó la ronda de encuestas entre el 23 de octubre y el 1 de noviembre. Su director, Don Levy, considera posible un vuelco en el Senado y advierte de que las distancias en varios estados todavía permiten una mayoría de cualquiera de los dos partidos.
Texas es la gran alerta para los republicanos; Michigan, la mayor ventaja demócrata
La cifra más alta está en Michigan, pero la más importante para cambiar la mayoría puede estar en Texas. En Michigan, Abdul El-Sayed obtiene un 53% frente al 42% de Mike Rogers. Esos once puntos servirían a los demócratas para conservar el escaño que deja Gary Peters. En Texas, en cambio, el 50% de James Talarico frente al 43% de Ken Paxton significaría arrebatar un senador al partido de Trump. La distinción importa: Michigan protege la cifra de partida; Texas la aumenta.
Hay otro motivo para leer con cuidado el resultado de Michigan. Haley Stevens, la congresista a la que El-Sayed derrotó en las primarias, anunció su apoyo al republicano Rogers el domingo 1 de noviembre, el mismo día en que terminó la ronda de entrevistas. Los once puntos ofrecen una referencia para evaluar la carrera, pero no permiten medir por separado la reacción de los votantes a esa ruptura.
Qué dicen las encuestas al Senado, estado por estado
| Estado | Demócrata | Republicano | Ventaja dem. |
|---|---|---|---|
| Michigan | El-Sayed · 53% | Rogers · 42% | 11 puntos |
| Texas | Talarico · 50% | Paxton · 43% | 7 puntos |
| Maine | Jackson · 51% | Collins · 45% | 6 puntos |
| Ohio | Brown · 49% | Husted · 44% | 5 puntos |
| Kansas | Hamilton · 49% | Marshall · 44% | 5 puntos |
| Alaska | Peltola · 48% | Sullivan · 46% | 2 puntos |
| Iowa | Turek · 48% | Hinson · 47% | 1 punto |
En Maine, Troy Jackson alcanza el 51% frente al 45% de la senadora republicana Susan Collins. En Ohio, el demócrata Sherrod Brown tiene la oportunidad de regresar al Senado por el escaño que dejó libre el vicepresidente JD Vance. Y en Kansas, Adam Hamilton aventaja por cinco puntos al senador Roger Marshall, aunque se queda en el 49% y un tercer candidato, el libertario David Graham, reúne el 4%.
Alaska e Iowa cuentan otra historia. En la primera, Mary Peltola supera al senador Dan Sullivan por un 48% frente a un 46%. En la segunda, Josh Turek obtiene un 48% y Ashley Hinson, un 47%. Con márgenes de error muestral de cinco puntos en Alaska y de 4,7 en Iowa para el electorado probable, ninguna de las dos ventajas permite señalar un favorito claro.
La sorpresa de Texas: siete puntos al Senado, solo uno para gobernador
La mejor pista contra una lectura automática de la ola azul está en la propia papeleta de Texas. Los mismos sondeos que dan a Talarico siete puntos de ventaja al Senado sitúan a la demócrata Gina Hinojosa apenas uno por delante del gobernador republicano Greg Abbott: 48% frente a 47%. En Kansas se repite el contraste. Hamilton aventaja a su rival por cinco puntos al Senado, mientras que la demócrata Cindy Holscher solo supera por uno al republicano Ty Masterson en la elección a gobernador.
En Iowa ocurre lo contrario: la carrera al Senado está prácticamente empatada, pero el demócrata Rob Sand disfruta de ocho puntos de ventaja para gobernador. Esa diferencia resume lo que está en juego para Trump el martes. Hay suficientes escaños republicanos en disputa para que cambie la mayoría, incluso sin un triunfo demócrata en todos los estados. Lo que las encuestas no respaldan es que el voto vaya a moverse en bloque: dentro de un mismo estado, cambiar de candidato y de cargo basta para que una ventaja cómoda se convierta en un empate.