La activista estadounidense Dolores Huerta, considerada un símbolo clave en la defensa de los derechos laborales, en especial de la población latina durante la segunda mitad del siglo XX, ha fallecido este miércoles a los 96 años, según ha confirmado su familia.
“Nos entristece profundamente anunciar que nuestra querida madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a la edad de 96 años”, han anunciado sus hijos en las redes sociales de la fundación que lleva el nombre de la activista.
Huerta fue cofundadora de uno de los sindicatos más influyentes de la historia reciente de Estados Unidos, el Sindicato de Trabajadores Agrícolas de América, pieza clave en el avance de los derechos laborales frente al Programa Bracero: el acuerdo entre Estados Unidos y México que permitió la entrada de más de 4,5 millones de trabajadores mexicanos para laborar en el campo estadounidense en condiciones infrahumanas dentro de las políticas de desarrollo posteriores a la II Guerra Mundial.
La activista inició su trayectoria precisamente para plantar cara a los abusos cometidos contra los braceros mexicanos y, junto a la figura más conocida del sindicato, César Chávez, impulsó las protestas que contribuyeron a la supresión del programa en 1965.
Durante aquellos años, Huerta sufrió dos agresiones sexuales por parte de Chávez. La primera, según contó Huerta al “New York Times”, ocurrió en 1960, cuando Chávez la presionó para mantener relaciones sexuales. La segunda tuvo lugar en 1966, un episodio que Huerta definió como una violación.
En 2012, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le impuso la Medalla de la Libertad, la mayor condecoración civil del país. A lo largo de su vida fue detenida en más de 25 ocasiones durante distintas movilizaciones; la última vez que fue arrestada por la Policía se produjo en 2019, cuando tenía 89 años, mientras participaba en una protesta sindical para reclamar mejores salarios para los trabajadores de atención médica a domicilio.