La Embajada de Francia en España ha explicado este lunes que el Ejecutivo de Emmanuel Macron decidió no adherirse a la carta suscrita por 22 países europeos sobre la situación migratoria en Ceuta porque, a su juicio, no ofrecía apoyo real a España y “tenía como objetivo principal instrumentalizar” la llegada de migrantes a la frontera.
“Francia no se ha sumado a la carta de los 22 Estados miembros impulsada por Italia, ya que no aportaba ninguna solidaridad concreta a España y tenía como objetivo principal instrumentalizar la oleada migratoria en Ceuta en contra del Gobierno español y no resolver la situación en cooperación con las autoridades marroquíes”, han señalado fuentes de la Embajada a Europa Press.
En esta línea, la representación diplomática sostiene que el texto promovido por Roma “ignora deliberadamente que Ceuta no se beneficia de la libre circulación del espacio Schengen hacia la Unión y que ningún migrante ha salido de Ceuta” con destino al territorio comunitario.
“Si bien Ceuta forma parte del espacio Schengen, en ella se aplican normas específicas. Los controles a la salida y a la llegada de los enclaves españoles en el norte de África son sistemáticos. Ningún migrante ha llegado al resto de la Unión desde Ceuta con motivo de esta crisis puntual”, ha argüido.
La Embajada ha destacado además que 48.300 migrantes —el 96% de quienes cruzaron desde Marruecos a la ciudad autónoma— regresaron a Marruecos en menos de 24 horas, algo que, a su entender, evidencia que Roma está “fuera de lugar” y que España ha demostrado “capacidades” para “garantizar los retornos de conformidad con el marco normativo de la Unión”.
“(La carta) hace caso omiso de la solidaridad mostrada por la Unión, incluida España, durante episodios difíciles de oleadas migratorias puntuales en la frontera entre Polonia y Bielorrusia en 2021 o en Lampedusa en 2023”, ha remachado la legación francesa.
Asimismo, ha reprochado que la misiva no se inscriba “en el equilibrio fundamental entre solidaridad y responsabilidad en el que se basa el Pacto sobre Asilo y Migración, que entró en vigor el pasado 12 de junio”, subrayando también que se ha registrado una caída “significativa” de las entradas irregulares en la UE “por todas las rutas migratorias”.
Por ello, la Embajada ha recalcado que el Gobierno galo ha apostado por “una respuesta concreta y eficaz” y por el principio de “solidaridad”, ofreciendo a España su respaldo “de forma inmediata o a través de Frontex”, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas.
De este modo, frente a “comentarios alejados de los hechos o posturas que rozan la instrumentalización”, París afirma que ha elegido “la eficacia y la cooperación en lugar de por una postura simbólica”. “No obstante, nos hemos adelantado para proteger nuestro territorio nacional y, desde las primeras horas, hemos desplegado medios adicionales para reforzar los controles en la frontera franco-española: se han desplegado cuatro unidades de fuerzas móviles, aviones y drones”, ha indicado.
La Embajada ha añadido que Macron ya propuso el viernes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocar una reunión de los ministros del Interior de la UE, una petición que también figura entre las demandas de los firmantes de la carta.
Los 22 Estados europeos suscribieron una misiva en la que relacionaban la crisis en Ceuta con la reciente sentencia del Tribunal Supremo que ratificó que la normativa española de extranjería no permite las denominadas devoluciones en caliente, un fallo que, según sostienen, habría sido utilizado para “desencadenar este ataque” y “abusar” del sistema europeo de migración y asilo.
En la carta, remitida a los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, António Costa y Ursula von der Leyen, así como al primer ministro irlandés, Micheál Martin —cuyo país ostenta la Presidencia rotatoria del Consejo de la UE—, los firmantes se declaran dispuestos a “reforzar o reintroducir controles temporales” en las fronteras interiores para hacer frente al riesgo de movimientos secundarios, pese a que no se detectó ningún desplazamiento no autorizado desde Ceuta hacia el resto del territorio europeo.