La congresista defendió ante Anderson Cooper su respaldo a Mike Rogers, pero no identificó el hecho que la llevó a retirar su apoyo al demócrata Abdul El-Sayed. En ABC News aseguró que no pretendía «hacer daño a nadie». El-Sayed le respondió con cuatro palabras: «Nada de esto importa».
El sábado por la noche, Haley Stevens celebraba que Abdul El-Sayed hubiera rechazado el contenido de un anuncio sobre Israel que los había enfrentado. El domingo por la mañana apareció en una iglesia de Detroit junto a Mike Rogers, el republicano que disputa a El-Sayed un escaño en el Senado. Y el domingo por la noche, cuando la congresista acudió a CNN, Anderson Cooper quiso saber qué había pasado entre esos dos momentos. Stevens habló de sus diferencias con el candidato demócrata, de sus vecinos y de cómo se sentía al despertar. No señaló un episodio concreto que explicara el giro.
"I wanted to see if you wanted to fill in the silence, but you don't" -- OOOOOF this Haley Stevens interview on CNN is BRUTAL https://t.co/CCyEg64fnX
— Aaron Rupar (@atrupar) November 2, 2026
Cooper insiste: el desacuerdo sobre Israel ya existía el sábado
Stevens tenía una explicación para su malestar. Un grupo ajeno a la campaña de El-Sayed había difundido un anuncio que vinculaba la ayuda estadounidense a Israel con el encarecimiento de la compra. La congresista lo consideraba ofensivo y había exigido una condena más clara. El sábado, El-Sayed se desmarcó del anuncio y Stevens acogió públicamente sus palabras. Esa secuencia era precisamente lo que interesaba a Cooper: si ambos habían acercado posiciones, ¿por qué rompieron horas después?
El presentador puso sobre la mesa la novedad más visible de aquel fin de semana: Stevens había dejado de estar invitada a un acto en una iglesia al que iba a acudir con El-Sayed. Quiso saber si aquello había sido decisivo. La congresista rechazó que Cooper diera por buena esa interpretación y sostuvo que el problema iba más allá de un acto de campaña. Dijo que al despertar tenía clara su decisión y que anunciarla le había quitado un peso de encima.
El intercambio más revelador llegó cuando Stevens recordó que todavía no había votado. Cooper le preguntó entonces si podía volver a cambiar de opinión. Esta vez la respuesta fue inequívoca: su decisión estaba tomada. Su apoyo a Rogers era firme; lo que seguía sin aclarar era por qué había decidido hacerlo público precisamente ese domingo.
En ABC, El-Sayed se niega a prolongar la pelea
En ABC News, Stevens abordó las consecuencias personales de su decisión. Aseguró que no pretendía «hacer daño a nadie». El-Sayed, que la derrotó en las primarias demócratas de agosto, respondió que «nada de esto importa». Los dos perseguían objetivos distintos ante las cámaras: ella quería defender su derecho a apoyar a un republicano sin renunciar a su identidad demócrata; él intentaba que el último día de campaña no girase en torno a su antigua rival.
Democratic Rep. Haley Stevens told ABC News she isn't trying to "cause anyone pain" after announcing on Sunday her decision to endorse GOP candidate Mike Rogers in the Michigan Senate race. Democratic nominee Abdul El-Sayed responded by saying “none of this matters." https://t.co/FSFzIvTduz
— ABC News (@ABC) November 1, 2026
Para Stevens, el problema de la gira televisiva es que explicar una discrepancia no basta para explicar un cambio de voto. Sus objeciones a El-Sayed eran conocidas cuando aún lo respaldaba. Para Rogers, en cambio, el beneficio inmediato es más sencillo: una congresista demócrata ha defendido en dos cadenas nacionales que prefiere verle a él en el Senado. Cuántos votantes de Michigan la acompañarán es otra cuestión. El último sondeo de The New York Times y Siena, que daba a El-Sayed once puntos de ventaja, terminó sus entrevistas el mismo domingo de la ruptura.