El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha reclamado este miércoles “paciencia” mientras prosiguen las pesquisas sobre una presunta “interferencia extranjera” en las elecciones legislativas del 27 de octubre. Al mismo tiempo, ha reiterado su confianza en las instituciones encargadas de las indagaciones, después de que el Comité Electoral Central (CEC) haya descartado irregularidades y en un contexto de presiones de la coalición liderada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, para frenar la ratificación oficial de los resultados.
Herzog, que ha recibido del CEC los resultados definitivos, ha subrayado que los comicios celebrados la semana pasada fueron “una verdadera celebración de la democracia”. “Los ciudadanos de Israel acudieron en gran número a los colegios electorales del país”, ha señalado, aludiendo a la elevada participación registrada.
“Lo he dicho antes y lo repito aquí: tengo plena confianza en el trabajo del Shin Bet, la Policía de Israel y las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley”, ha afirmado, remarcando a continuación que “cualquier sospecha de injerencia extranjera subversiva en los resultados electorales debe ser investigada a fondo”.
El jefe del Estado ha insistido en la necesidad de dejar trabajar a los investigadores: “Se requiere paciencia. La investigación se llevará a cabo de manera profesional, en cooperación entre todos los organismos que integran el equipo especial de investigación, y confío en estos procesos, como siempre ha sido el caso”. Asimismo, ha expresado su respaldo a la labor de la fiscal general, Gali Baharav-Miara, en plena escalada de tensiones políticas por estas acusaciones.
Al hilo de las sospechas sobre supuesta financiación exterior, que incluyen alegaciones sobre intentos de movilizar el voto entre los árabe-israelíes, Herzog ha pedido “no difamar a una comunidad en su conjunto”. “Cuidado con las generalizaciones. Tengo un gran respeto por la sociedad árabe en Israel”, ha apuntado, de acuerdo con un comunicado difundido por su oficina.
El presidente ha ido más allá al denunciar el tono de parte del debate público: “Condeno la tosquedad y las expresiones racistas que hemos escuchado recientemente. No tienen cabida, dirigidas hacia ninguna comunidad en Israel”, ha declarado, enlazando estas palabras con un recuerdo al asesinato, hace hoy 31 años, del entonces primer ministro, Isaac Rabin.
“Esta fecha permanecerá para siempre como un recordatorio doloroso. Un recordatorio que nos advierte sobre lo que puede suceder cuando el desacuerdo se transforma en odio, cuando la rivalidad política deriva en violencia”, ha indicado. “No hay lugar para la violencia entre nosotros. Ni física ni verbal. Ni contra un individuo, ni contra ninguna comunidad, sector o segmento de la sociedad”, ha añadido.
En este contexto, Herzog ha recalcado que “las elecciones han terminado” y que “ahora es momento de hacer frente a la realidad”. Ha instado a las formaciones políticas a “evitar una nueva ronda de elecciones” y a “ensamblar un Gobierno estable y bueno para el pueblo de Israel”, de cara al inicio inminente de sus consultas con los partidos para decidir a quién encargará la formación del próximo Ejecutivo.
“Para mí es importante subrayar que no pido a nadie que reniegue de sus valores, pero ante la realidad actual, en la que no hay un ganador claro tras las elecciones, pido originalidad y creatividad, valentía y buena voluntad, para que el Estado de Israel surja como ganador”, ha sostenido el mandatario.
PIDE ABORDAR ASUNTOS “TRASCENDENTALES”
Herzog ha recalcado que el país se enfrenta a cuestiones “trascendentales” que “requieren asunto urgente”. “Basta con que cualquier persona sensata observe los desafíos de seguridad y diplomacia que enfrentamos, la cambiante región que nos rodea, y recuerde las cuestiones que nos desgarran internamente, para comprender que recae sobre nosotros una responsabilidad inmensa”, ha expuesto.
“Tras tres años de guerra, la mirada de la ciudadanía está puesta en ustedes, nuestros líderes”, ha señalado el presidente, que ha recordado que dispone de una facultad “muy amplia” a la hora de designar al parlamentario al que confiará el encargo de formar Gobierno. “El único criterio que pido a las facciones y a sus representantes que tengan presente al comparecer aquí es el siguiente: qué es lo que, en este momento, resulta verdaderamente mejor para el país”, ha concluido.
Sus declaraciones se producen después de que el Shin Bet haya informado al CEC de que sus pesquisas apuntan a un posible caso de financiación exterior e injerencia que afectaría a “miles de personas”, aunque ha precisado que necesita proseguir con las investigaciones. A raíz de ello, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha exigido la detención de “todos los líderes de partidos árabes” para ser interrogados.
Por su parte, el CEC ha reiterado a primera hora del día que no ha detectado “irregularidades” que pongan en cuestión la limpieza de las elecciones legislativas del 27 de octubre. El presidium del organismo ha ratificado ya los resultados, que serán remitidos al presidente, Isaac Herzog, para que abra la ronda de consultas y determine a qué candidato otorga el mandato.
El procedimiento entra así en su fase final, en paralelo a los intentos del Likud, la formación de Benjamin Netanyahu, y de sus aliados de coalición —entre ellos Otzma Yehudit— de posponer la validación de los resultados alegando supuestas irregularidades y fraude en la votación.
Los comicios dieron como lista más votada al Likud, que habría obtenido 27 escaños, frente a los 21 del partido opositor Yashar, encabezado por Gadi Eisenkot. Sin embargo, ninguno de los bloques alcanza por sí solo la mayoría de 61 asientos, por lo que las alternativas pasan por un pacto con las formaciones árabes —que suman 19 diputados— o por una coalición derechista que deje fuera a los partidos ultraortodoxos.