La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, se ha mostrado partidaria de que el futuro Alto Representante para Bosnia y Herzegovina proceda de la Unión Europea, en un contexto en el que el relevo del actual responsable sigue sin concretarse tras la dimisión del anterior enviado, Christian Schmidt.
Durante su visita al país balcánico, Kallas ha admitido que confiaba en que el proceso estuviera cerrado antes de su llegada a Sarajevo, algo que finalmente no ha sucedido. No obstante, ha recordado el acuerdo por el que el actual Alto Representante presenta su dimisión y su adjunto asume la función de forma interina hasta el 14 de julio, mientras continúan las conversaciones para elegir a su sustituto.
“Esperamos y estamos trabajando en encontrar un candidato de la Unión Europea para el próximo Alto Representante, porque como vemos, la vía europea es algo que une a todos. Y si queremos ver el fin de esta supervisión internacional, la mejor manera es limitar este mandato y centrarlo en los temas que realmente conciernen a la adhesión europea”, ha señalado en una comparecencia ante los medios.
La responsable de la diplomacia comunitaria ha subrayado además que “el éxito” de la oficina del Alto Representante “se medirá el día en que ya no sea necesaria”, recalcando que, hasta que llegue ese momento, esta estructura continúa siendo “un pilar importante” para la estabilidad de Bosnia y Herzegovina.
Bosnia y Herzegovina ante el reto de no quedarse rezagada
En sus reuniones en Sarajevo, entre ellas con la presidenta del Consejo de Ministros, Borjana Kristo, Kallas ha trasladado que Bosnia y Herzegovina “no puede permitirse quedarse atrás” en su senda hacia la UE, en un escenario en el que otros procesos de ampliación avanzan tanto en los Balcanes como en el flanco oriental del bloque.
Ha insistido en que el horizonte del país “está en la Unión Europea” y ha puesto en valor que el respaldo de la ciudadanía a la adhesión supera el 70%, lo que, a su entender, convierte este objetivo en “una aspiración que verdaderamente une” a la sociedad, por encima de las fracturas políticas internas.
En este contexto, ha alertado de que Bosnia y Herzegovina ya ha dejado pasar 108 millones de euros en ayudas europeas por la ausencia de progresos y se expone a perder otros 370 millones si no aplica la agenda de reformas ni culmina su plan de crecimiento. Por ello, ha instado a los responsables políticos a que “asuman su responsabilidad” y aporten avances tangibles en el camino de adhesión a la UE.
La Oficina del Alto Representante, creada tras los Acuerdos de Dayton de 1995, actúa en la práctica como la principal autoridad política del país, con el mandato de supervisar el cumplimiento de la paz en Bosnia y la capacidad de imponer legislación o destituir a cargos públicos.
El Alto Representante es designado por el Consejo de Implementación de la Paz (PIC, por sus siglas en inglés), integrado por 55 Estados y organizaciones internacionales. Hasta ahora, todos los titulares han procedido de países de la UE, mientras que sus principales adjuntos han sido estadounidenses.
Desde que Christian Schmidt presentó su dimisión como Alto Representante, el PIC no ha conseguido cerrar un consenso sobre su sucesor. Entre los nombres mejor situados figuran el italiano Antonio Zanardi Landi, apoyado por Estados Unidos e Italia, y el francés René Troccaz, respaldado por otros socios europeos.