La central nuclear de Zaporiyia ha sufrido de nuevo la pérdida de suministro eléctrico externo tras quedar fuera de servicio la línea Ferrosplavna-1, de 330 kilovoltios, que alimentaba sus sistemas auxiliares. Esta incidencia ha obligado a activar los generadores diésel de respaldo para mantener operativas las funciones críticas de seguridad y refrigeración.
Según ha informado la portavocía de la planta, los mecanismos de protección se han disparado de forma automática al detectarse daños en la citada línea, lo que ha provocado su desconexión inmediata. Los generadores de emergencia han arrancado con normalidad y proporcionan energía a los equipos imprescindibles para conservar la central en condiciones seguras.
La instalación ha insistido en que el personal técnico controla en todo momento los parámetros de operación y que “los niveles de radiación en las instalaciones de la central y en la zona de vigilancia se mantienen dentro de los niveles normales”.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha verificado el corte de la conexión eléctrica y ha señalado que por ahora se desconoce tanto la causa como el punto exacto en el que se ha producido la avería. La agencia cuenta con datos que indican que las reservas actuales de combustible permitirían mantener operativo un “número limitado” de generadores “durante aproximadamente dos semanas”.
El director general del organismo, Rafael Grossi, ha recalcado la urgencia de restablecer el enlace con la red eléctrica y de reforzar las existencias de diésel con el fin de evitar cualquier riesgo para la seguridad nuclear.
La central, ubicada en las inmediaciones de Energodar, es la mayor instalación nuclear de Europa y está equipada con seis reactores VVER-1000, que suman una potencia total de 6.000 megavatios. Todos los reactores permanecen detenidos como medida de precaución por la guerra, aunque precisan suministro eléctrico constante para sostener los sistemas de seguridad y refrigeración.