La ONU alerta de arrestos masivos en las protestas de India y Nueva Delhi acusa a Naciones Unidas de injerencia

La ONU denuncia detenciones masivas en las protestas de Nueva Delhi e India responde acusando al organismo de injerencia y doble rasero.

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Bandera de India Maksim Konstantinov / Zuma Press / Europa Press

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La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha manifestado su inquietud por las detenciones masivas llevadas a cabo en India durante las multitudinarias protestas de los últimos días en Nueva Delhi, la capital, mientras el Gobierno indio ha rechazado las críticas del organismo internacional al entender que suponen una “injerencia inaceptable” en sus asuntos internos.

El portavoz del Alto Comisionado, Thameen al Kheetan, ha advertido sobre los informes que documentan arrestos de manifestantes, líderes de las protestas, miembros de organizaciones de la sociedad civil, activistas, abogados y periodistas en el contexto de estas concentraciones.

Ante este escenario, Naciones Unidas ha reclamado a las autoridades indias que respeten “plenamente” el derecho de reunión pacífica de la población y ha recalcado que cualquier restricción a estas protestas debe obedecer a “criterios estrictos de necesidad y proporcionalidad”.

El organismo ha solicitado asimismo a las fuerzas de seguridad que actúen con la máxima contención frente a los manifestantes, en línea con las tradiciones democráticas de India y con los compromisos internacionales del país en materia de Derechos Humanos.

La Oficina del Alto Comisionado ha exigido además la liberación “de inmediato y sin condiciones” de todas las personas que, a su juicio, han sido detenidas “arbitrariamente”, e insta al Ejecutivo a abrir un diálogo constructivo para abordar las preocupaciones planteadas en el marco de las movilizaciones.

India reivindica su sistema democrático

El Ministerio de Asuntos Exteriores indio ha indicado que ha tomado nota de las declaraciones de la oficina del Alto Comisionado sobre los incidentes registrados el día anterior en Nueva Delhi, pero considera injustificadas las preocupaciones expresadas por Naciones Unidas.

En su contestación, el Gobierno ha reivindicado al país como “la mayor democracia del mundo” y ha subrayado que el derecho de reunión pacífica está garantizado en la Constitución y respaldado por “instituciones sólidas, un poder judicial independiente y una prensa libre”.

El Ministerio ha remarcado que, como en cualquier democracia, el ejercicio de este derecho debe compatibilizarse con la preservación del orden público y la seguridad. En esta línea, ha defendido que la Policía actúa “estrictamente conforme a la ley” y ha recordado que los ciudadanos cuentan con los tribunales para presentar sus reclamaciones y obtener una respuesta.

Sobre esta base, la diplomacia india ha rechazado las observaciones de la oficina de Naciones Unidas y ha reiterado que su pronunciamiento constituye una “intromisión inaceptable” en los asuntos internos del país.

Nueva Delhi acusa a la ONU de doble rasero

El Gobierno indio ha puesto también en duda la neutralidad del organismo internacional, al que achaca una actitud de “extrema selectividad” a la hora de pronunciarse sobre distintas situaciones relacionadas con las protestas y la actuación de las fuerzas de seguridad.

En concreto, ha criticado que la oficina del Alto Comisionado no se haya pronunciado sobre respuestas violentas a manifestaciones en la región ni sobre determinadas actuaciones policiales en su propio ámbito de actuación.

Según Nueva Delhi, esta disparidad de criterios refleja un “doble rasero” que mina la credibilidad de las posiciones del organismo y deteriora la confianza en el sistema multilateral.

Este cruce de declaraciones se produce mientras prosiguen en la capital india las protestas que reclaman la dimisión del presidente de la Comisión Electoral Central, Gyanesh Kumar, designado para el cargo por el primer ministro, Narendra Modi, y acusado de manipular el censo electoral para favorecer al partido de este último.

En el contexto de estas protestas, convocadas por el movimiento Partido de las Cucarahas (CJP), alrededor de 3.000 personas han sido arrestadas durante la jornada del sábado en Nueva Delhi, donde además se ha informado de la cancelación de más de 250 trenes y del cierre de hasta 45 estaciones de metro.