El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha informado este viernes de que al menos 306 personas han perdido la vida y centenares han resultado heridas a causa de ataques con drones registrados durante el mes de octubre en Sudán, país inmerso en una guerra civil desde abril de 2023.
Turk ha mostrado su profunda preocupación por el aumento de víctimas mortales vinculadas a este tipo de ofensivas en las últimas semanas y ha lamentado las “devastadores consecuencias” que están teniendo para la población civil en estados como Darfur, Kordofán, Jartum o Nilo Azul, entre otros territorios afectados.
“El creciente uso de drones, que este año ya representa la mayor parte de las muertes de civiles relacionadas con el conflicto en Sudán, resulta profundamente alarmante y está cobrándose un saldo aterrador”, ha señalado el responsable de Derechos Humanos de la ONU, que ha insistido en un comunicado en que estos ataques se atribuyen tanto a las Fuerzas Armadas de Sudán como a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
De acuerdo con la información recopilada por su oficina, los drones han golpeado de forma reiterada objetivos e infraestructuras de carácter civil, entre ellos viviendas, mercados, hospitales y asentamientos de desplazados, además de centrales eléctricas y fuentes de agua. “Decenas de civiles han perdido la vida, y se han destruido infraestructuras y servicios vitales de los que dependen, lo que provoca nuevos desplazamientos y agrava la ya de por sí grave crisis humanitaria”, ha remarcado.
En este contexto, Turk ha reiterado su llamamiento a todas las partes enfrentadas para que respeten plenamente sus obligaciones claras y vinculantes en virtud del Derecho Internacional Humanitario, que prohíbe expresamente dirigir ataques contra civiles y bienes de carácter civil.
“En una tendencia especialmente preocupante, se han documentado numerosos ataques con drones contra lugares de desplazamiento donde se han refugiado personas que ya se habían visto obligadas a huir de los combates”, ha explicado. “Estos ataques han provocado un aumento en el número de víctimas entre los desplazados internos”, ha añadido el Alto Comisionado.
Los datos recopilados indican que entre el 6 y el 10 de octubre, presuntos ataques con drones contra refugios de desplazados internos en Ghubeish y El Nuhud, en Kordofán Occidental —atribuídos a las RSF— causaron al menos 25 civiles muertos y 31 heridos, entre ellos mujeres y niños.
El 9 de octubre, en el estado de Nilo Azul, un dron impactó contra un grupo de desplazados internos que trabajaban en la minería artesanal de oro cerca de un asentamiento de desplazamiento, en una acción que dejó al menos 31 fallecidos, en su mayoría mujeres y menores.
Ese mismo mes, los días 9 y 16 de octubre, varios drones —presuntamente operados por las RSF— atacaron la zona minera de Bajaun, en la localidad de Gadeer, provocando la muerte de 42 civiles y dejando heridos a otros 25.
“Los ataques contra zonas de extracción de oro están vinculados a la economía de guerra que sostiene el conflicto y plantean serias dudas sobre si se está atacando deliberadamente lugares que poseen valor económico para la parte contraria”, ha aseverado Turk, al alertar de la dimensión económica del conflicto.
El Alto Comisionado ha recalcado además que “según las leyes de la guerra, la contribución financiera de un objeto al esfuerzo bélico no es, por sí sola, suficiente para convertirlo en un objetivo militar”, y ha denunciado que vehículos y “concentraciones de civiles siguen siendo objeto de ataques”.
En esta línea, ha recordado que solo el 18 de octubre al menos 139 personas murieron en un ataque contra un camión en Dibab, en Kordofán Occidental. A su juicio, “los esfuerzos más amplios en favor de la paz deben abordar directamente la continua afluencia de armas que alimenta el conflicto y exigir el fin de la transferencia de armamento que se utiliza con un desprecio manifiesto por las obligaciones del Derecho Internacional destinadas a proteger a los civiles”.
“Insto a ambas partes en conflicto, así como a sus aliados, a comprometerse a un alto el fuego”, ha manifestado Turk, subrayando que una solución negociada constituye la “única vía viable para lograr una paz sostenible en Sudán”.