El secretario general de la ONU, António Guterres, ha manifestado su “profunda preocupación” por el incidente ocurrido en un vuelo de la aerolínea emiratí FlyDubai con destino a la ciudad israelí de Tel Aviv, al tiempo que ha expresado su alivio porque finalmente “se haya evitado una tragedia”.
En un comunicado difundido por su portavoz, Stéphane Dujarric, el máximo responsable de Naciones Unidas ha condenado con firmeza cualquier acto que ponga en riesgo la vida de la población civil o la seguridad de la aviación civil.
Guterres ha trasladado igualmente su agradecimiento a las autoridades que han intervenido en la gestión del suceso “por garantizar la seguridad de todos los pasajeros”.
Además, ha destacado que las autoridades competentes hayan abierto una investigación para aclarar las circunstancias del accidente y ha recalcado que Naciones Unidas seguirá pendiente del desarrollo de los hechos. “Seguiremos de cerca todos los acontecimientos relacionados con este incidente”, señala la breve nota hecha pública por Dujarric.
Las palabras del secretario general se conocen después de que FlyDubai confirmara este miércoles que se produjo “un altercado en la cabina de mando” en el avión que cubría la ruta entre Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel y que tuvo que desviarse a Arabia Saudí para efectuar un aterrizaje de emergencia. La compañía ha subrayado que las pesquisas continúan para determinar lo ocurrido y ha instado a no especular sobre el origen del incidente.
Horas más tarde, la aerolínea ha comunicado la suspensión de todos sus vuelos con origen o destino en Israel “mientras continúa la investigación”, recalcando que se trata de una decisión “temporal” que permitirá a las autoridades avanzar y “esclarecer” las causas del suceso.
Desde Israel, las críticas han sido inmediatas. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha calificado lo sucedido de “grave incidente de seguridad” y ha recordado que la práctica totalidad de los pasajeros eran de nacionalidad israelí.
Las causas concretas del incidente siguen bajo análisis, aunque testimonios de varios pasajeros citados por medios israelíes apuntan a que algunos de ellos intervinieron ante un supuesto intento de uno de los pilotos de tomar el control del aparato y estrellarlo, lo que habría desencadenado una pelea en la cabina.
Las alarmas se activaron por la mañana, cuando se emitió una señal de emergencia desde la cabina mientras el avión sobrevolaba el espacio aéreo de Jordania. La alerta coincidió con una pérdida de altitud y una aceleración brusca, lo que llevó a Israel a enviar aviones militares hacia la zona ante el temor de un posible secuestro, después de no lograr establecer comunicación con la aeronave, que finalmente consiguió aterrizar.