La Unión Europea y Canadá han decidido este viernes intensificar sus trabajos con el objetivo de fijar antes de la próxima cumbre bilateral, prevista para 2027, un nuevo marco de asociación que eleve sus lazos a un nivel similar al de los Estados miembro del bloque comunitario, aunque sin llegar a la adhesión plena del país norteamericano.
Así figura en la declaración conjunta aprobada en la 21ª cumbre entre la UE y Canadá, celebrada en Montreal, donde ambas partes han anunciado la creación de una “Alianza para el Futuro” con la finalidad de establecer un “espacio común de prosperidad y seguridad económica” y avanzar hacia una relación más integrada en los planos comercial, industrial, tecnológico y estratégico.
En particular, Bruselas y Ottawa se han comprometido a “trabajar para definir”, de aquí a la cumbre UE-Canadá de 2027, el concepto de una asociación “cada vez más estrecha” de Canadá con la UE, “sin llegar a la plena adhesión”, con la vista puesta en reforzar su autonomía estratégica y dar una respuesta conjunta a los retos internacionales.
No obstante, el texto conjunto evita utilizar la expresión de “miembro asociado” sugerida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ante las reservas expresadas por algunos socios comunitarios. Aun así, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha defendido abiertamente esta fórmula en su comparecencia ante los medios.
“Hoy avanzamos hacia la condición de miembro asociado de Canadá y lanzamos una nueva Alianza para el Futuro que dará resultados ahora y en el futuro. Esto no ha hecho más que empezar”, ha afirmado Carney, quien ha adelantado que en los próximos meses ambas partes trabajarán para concretar el contenido y el alcance de esta nueva relación.
El jefe del Gobierno canadiense ha precisado que en los próximos meses las dos partes definirán “el contenido, la dimensión y el alcance” de esta nueva fórmula de asociación y ha indicado que confía en cerrar las negociaciones y conversaciones de aquí a junio, fecha en la que prevé acudir a una reunión del Consejo Europeo.
Una asociación sin precedentes
Por su lado, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha subrayado que el vínculo entre Bruselas y Ottawa es “tan especial” que ambas partes aspiran a “crear algo nuevo” que vaya “más allá de una simple asociación”, aunque sin llegar a la plena integración en el club comunitario.
“Nuestra asociación será la más cercana, profunda y única de su género”, ha asegurado Costa, que ha abogado por estrechar los lazos políticos e institucionales entre ambos socios y avanzar hacia una cooperación que refleje su condición de “socios estratégicos, aliados y amigos cercanos”.
En la misma línea, Von der Leyen ha defendido que “Canadá es, sin duda, el país más europeo fuera de Europa” y ha respaldado la opción de construir “una asociación que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra” desarrollada hasta ahora por la Unión Europea.
“El concepto de miembro asociado es un territorio inexplorado, pero tenemos la ambición, la confianza y la creatividad para darle forma juntos”, ha señalado la jefa del Ejecutivo comunitario, que ha recalcado que esta nueva fórmula “no es una asociación contra nadie, sino a favor de nuestra fortaleza común”.
La conservadora alemana reconoció, un día antes, que, sea cual sea la forma que adopte la nueva asociación con Canadá, el país norteamericano nunca podrá integrarse como miembro de la Unión Europea “por razones geográficas”.
Una alianza en un entorno global tenso
Al margen del futuro encaje institucional de Canadá con la Unión Europea, la nueva “Alianza para el Futuro” persigue reforzar la cooperación entre ambos socios en un escenario internacional marcado por las “tensiones geopolíticas”, la fragmentación económica y la “creciente competencia por los recursos y las tecnologías estratégicas”.
Con este fin, Bruselas y Ottawa se han propuesto profundizar sus vínculos comerciales y regulatorios, robustecer las cadenas de suministro y rebajar sus dependencias estratégicas en ámbitos como las materias primas críticas, la energía, las tecnologías digitales y los medicamentos esenciales.
La alianza contempla igualmente una coordinación más estrecha en política exterior y seguridad, además de impulsar la cooperación industrial y ampliar las oportunidades de movilidad e intercambio para estudiantes, investigadores y trabajadores a ambos lados del Atlántico.
“Este es un momento para actuar con claridad y ambición”, han subrayado los líderes europeos y canadienses en la declaración conjunta, en la que sostienen que una integración económica, tecnológica y estratégica más profunda permitirá reforzar la prosperidad, la seguridad y la autonomía de ambos socios.