El comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), Philippe Lazzarini, ha alertado de que el drama que vive la población palestina en la Franja de Gaza se intensifica mientras la comunidad internacional permanece impasible, especialmente tras las recientes inundaciones que han dejado bajo el agua cientos de miles de tiendas de campaña de familias desplazadas en diversos campamentos del enclave.
“El sufrimiento cruel actual infligido al pueblo de Gaza está trayendo más miseria en medio de la indiferencia, con el objetivo de quebrar lo que queda de la dignidad humana”, ha señalado Lazzarini, que ha compartido el relato de un periodista que ha documentado sobre el terreno el impacto de las lluvias torrenciales en los asentamientos de desplazados situados junto a la costa.
Según este reportero, varios hombres se echaron a llorar al comprobar que eran incapaces de resguardar a sus hijos del agua y del frío, después de que las inundaciones cubrieran por completo el suelo de las tiendas y empaparan los colchones, dejándoles sin un solo rincón seco donde poder dormir. También ha descrito la realidad de niños menores de cinco años que sobreviven sin ropa adecuada, sin calefacción y sin refugios que les protejan de la lluvia y el viento.
“¿Qué más tiene que pasar para que este mundo actúe? ¿Cuánto sufrimiento más deben soportar las personas antes de que alguien recuerde que son seres humanos?”, se ha preguntado el periodista en su testimonio.
Cuarto invierno en condiciones extremas
Lazzarini ha subrayado que la Franja de Gaza afronta ya su cuarto invierno en un contexto de extrema precariedad y ha recalcado que, un año después del alto el fuego, la población continúa viviendo entre ruinas, tiendas anegadas, aguas residuales desbordadas y con avances mínimos en la reconstrucción de infraestructuras básicas. Por ello, ha vuelto a exigir que se autorice la entrada de un flujo “ininterrumpido y sin obstáculos” de ayuda humanitaria esencial.
De forma paralela, el ministro de Salud palestino, Majed Abu Ramadan, ha avisado de que las inundaciones y el empeoramiento de las condiciones ambientales incrementan de forma alarmante el riesgo de brotes de enfermedades entre los cientos de miles de desplazados.
En un llamamiento urgente a la comunidad internacional, a Naciones Unidas y a las organizaciones sanitarias y humanitarias, el ministro ha pedido una acción inmediata para salvaguardar la vida de estas personas.
Abu Ramadan ha puesto el foco en el peligro de infecciones respiratorias, como la gripe o la neumonía, vinculadas a la exposición prolongada al frío y a la humedad, la falta de ventilación y el hacinamiento, remarcando la especial vulnerabilidad de niños, bebés, personas mayores y pacientes con problemas de salud previos.
Además, ha explicado que la acumulación de basura, la presencia de aguas residuales sin tratar y la ausencia de sistemas de saneamiento y control de plagas favorecen la proliferación de roedores e insectos y elevan el riesgo de contaminación del agua y de los alimentos. A ello se añade la escasez de agua potable y productos de higiene, la desnutrición y las trabas para acceder a servicios médicos.
En este contexto, el ministro ha advertido de que el sistema sanitario gazatí, ya gravemente deteriorado por los daños en hospitales y centros de salud y por la falta de medicamentos, material médico, combustible y personal, dispone de una capacidad muy limitada para responder a nuevas emergencias. Los continuos desplazamientos y la interrupción de tratamientos, ha añadido, empeoran también la situación de quienes padecen enfermedades crónicas o requieren atención especializada.
Ante la previsión de nuevas tormentas y un descenso adicional de las temperaturas, Abu Ramadan ha reclamado la habilitación de refugios seguros, tiendas resistentes al agua y al viento, materiales aislantes, sistemas de calefacción, mantas y ropa de invierno, así como suministro de agua potable, artículos de higiene, recogida de residuos, control de plagas y reparación urgente de las redes de alcantarillado y drenaje.
“Lo que está ocurriendo en Gaza no es una crisis pasajera de invierno, sino una amenaza creciente para la salud pública y la vida de las personas”, ha concluido, insistiendo en la urgencia de una respuesta internacional inmediata para evitar más muertes y la aparición de posibles epidemias.