El ministro de Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, ha calificado este viernes el aumento de llegadas a la ciudad autónoma de Ceuta desde Marruecos en los últimos días, con la entrada irregular de unas 60.000 personas, como una "llamada de atención para Europa". Al mismo tiempo, ha instado a reforzar la inversión en el control de las fronteras exteriores, tomando como referencia "la presión migratoria orquestada por Bielorrusia" sobre su propio país.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, Budrys ha subrayado que "La seguridad de Europa comienza en sus fronteras exteriores. Los acontecimientos en Ceuta, España, son una llamada de atención para Europa. Tras haber hecho frente a la presión migratoria orquestada por Bielorrusia, Lituania sabe lo que hace falta para defender la frontera exterior de la UE", destacando a continuación las "importantes inversiones" realizadas por su Gobierno en la protección fronteriza.
El responsable de la diplomacia lituana ha respaldado este enfoque insistiendo en que "no se trata solo de una cuestión de seguridad nacional, sino de la seguridad colectiva de Europa" y ha remarcado que "la protección de las fronteras exteriores de la UE es una responsabilidad compartida" entre todos los Estados miembro.
En esta línea, ha reiterado que "Lituania apoya una política migratoria de la UE clara y firme: una protección más sólida de las fronteras exteriores, retornos efectivos, una cooperación más estrecha con terceros países y solidaridad como pilar fundamental de todo ello".
La situación en Ceuta ha derivado en una crisis migratoria con la entrada de decenas de miles de personas procedentes de Marruecos, unos 60.000 según el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Este episodio ha provocado que varios socios de la Unión Europea hayan llegado a reclamar la suspensión de España del espacio Schengen.
Según los datos del Ministerio del Interior, alrededor de 25.000 migrantes habrían retornado al país vecino antes del mediodía, dentro del operativo desplegado tras la entrada masiva. El último balance de las autoridades españolas cifra en al menos 41 los fallecidos vinculados a esta crisis.