Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen este jueves y viernes en Bruselas en una cumbre cargada de tensión por la negociación del próximo presupuesto comunitario, que entra en una fase clave con posturas muy distantes entre los países llamados 'frugales', partidarios de más recortes, y otros como España, que reclaman mayor ambición. A ello se suman otros debates delicados para la cohesión del bloque, como la respuesta comercial frente a China y la política migratoria, en un contexto en el que la reciente crisis de Ceuta ha situado a España en el centro de la discusión.
Se trata de la primera reunión de líderes desde que a finales de julio cerca de 80.000 migrantes cruzaran desde Marruecos a Ceuta y, aunque la mayoría fue devuelta en las primeras 48 horas, varios miles permanecen aún en la ciudad autónoma. Lo sucedido provocó una reacción muy crítica en algunas capitales, especialmente en Italia y Dinamarca, cuyas primeras ministras, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, escenificaron un frente común para reprobar decisiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez como la regularización extraordinaria, que calificaron de efecto llamada.
El Gobierno español reprochó entonces la falta de firmeza en la solidaridad europea cuando su frontera se vio bajo presión y ha defendido desde entonces la rapidez en expulsar a los migrantes sin derecho a quedarse en territorio europeo, así como que la crisis no ha tenido “ningún impacto” en el resto del espacio Schengen, pese a que Italia lo utilizó como argumento para introducir controles a los viajeros procedentes de España.
La Comisión Europea, que desbloqueó un paquete de ayuda de 114,7 millones de euros para reforzar el control fronterizo en Ceuta y agilizar los retornos, reivindica su apoyo y solidaridad con España, insiste en la necesidad de cooperar con Marruecos y recalca que todos los migrantes que cruzaron deben ser devueltos “rápidamente”.
En este escenario, los líderes aprobarán un texto de conclusiones en el que se destacarán las buenas cifras que apuntan a un fuerte descenso de las entradas irregulares y un aumento de los retornos en el último año en la Unión, y advertirán del riesgo de la instrumentalización de los flujos migratorios por parte de terceros países que buscan desestabilizar a Europa mediante amenazas híbridas, según el último borrador consultado por Europa Press.
Ceuta y Melilla en el foco europeo
El borrador, no obstante, evita aludir directamente a la crisis de Ceuta en el apartado dedicado a migración y la recoge en un punto específico en el que se reconoce la “situación especial” de Ceuta y Melilla como única frontera terrestre de la Unión con África.
En ese mismo párrafo, los dirigentes europeos expresan “su solidaridad y apoyo a España ante el repentino flujo de migrantes llegados a Ceuta”, y celebran el respaldo financiero y operativo proporcionado por la UE ante la “situación específica de las dos ciudades autónomas”.
En el Ejecutivo español no esconden su satisfacción con el texto y, en particular, con el reconocimiento del carácter de ciudades fronterizas europeas de Ceuta y Melilla. Fuentes gubernamentales sostienen que es el resultado del trabajo de estas semanas para explicar la situación y responder a las numerosas dudas planteadas por los socios.
División por la ambición del presupuesto
La cumbre será igualmente el primer momento en que los Veintisiete debatan al máximo nivel la última propuesta de compromiso sobre el presupuesto a partir de 2027 remitida a las capitales el pasado sábado por la presidencia de turno del Consejo de la UE, que este semestre ostenta Irlanda.
Las primeras reacciones confirman que siguen muy alejadas las posiciones de los dos grandes bloques: por un lado, los países ‘frugales’, como Alemania o Países Bajos, que reclaman nuevos recortes, y por otro, Estados como España, Italia o Polonia, agrupados como los “Amigos de la Cohesión”, que alertan de que una reducción excesiva podría “socavar la capacidad de la Unión de cumplir sus prioridades y preservar su credibilidad”.
El documento que se examinará en la reunión plantea un recorte de 141.000 millones de euros respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea, que ascendía a 1,76 billones de euros para el marco de siete años (2028-2034). Este ajuste supondría una nueva rebaja del 8% y dejaría el presupuesto en 1,62 billones de euros.
A las discrepancias sobre el volumen total se suma la discusión sobre las nuevas fuentes de ingresos para nutrir el presupuesto comunitario. La propuesta mantiene las contribuciones ligadas a las grandes empresas, el tabaco y los residuos electrónicos, además de incrementar los recursos procedentes del mecanismo de ajuste en frontera por carbono, pero excluye otras figuras que defiende la Eurocámara, como tasas a las grandes plataformas digitales, a las criptomonedas y a las apuestas por Internet.
Pese a todo, los líderes conciben esta reunión como el momento para fijar líneas rojas y clarificar posiciones, pero no para cerrar un acuerdo definitivo. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, mantiene como objetivo culminar el Marco Financiero Plurianual (MFF, por sus siglas en inglés) antes de final de año, aunque varias delegaciones ya han advertido de que no sienten una presión inminente del calendario.
En el caso de España, el adelanto electoral al 29 de noviembre obligará a Pedro Sánchez a compaginar su papel de candidato con las próximas citas europeas sobre el presupuesto, en Irlanda el 13 de noviembre, coincidiendo con el arranque de la campaña, y previsiblemente en Bruselas el 27, cuando concluya. En Moncloa recalcan que esta circunstancia no mermará la capacidad negociadora del Gobierno, subrayando que no estará en funciones hasta después de los comicios.
Al mismo tiempo, el diálogo abierto por Bruselas con Pekín para abordar los desequilibrios comerciales también aparecerá en la primera jornada, después de que esta semana se anunciara la disposición del Gobierno chino a reducir a la mitad en cuatro años sus exportaciones de vehículos híbridos a Europa. Los Veintisiete valoran estos primeros avances tras un periodo de tensión, pero quieren seguir trabajando en nuevos instrumentos “contundentes” de defensa comercial, como reclaman ahora París y Berlín, para estar preparados si el diálogo fracasa.
Respuesta a los ataques híbridos de Rusia
El viernes, los jefes de Estado y de Gobierno analizarán el incremento de los ataques híbridos atribuidos a Rusia en territorio europeo, con la intención de reforzar la capacidad de respuesta del bloque ante el aumento en las últimas semanas de incidentes con drones en los países bálticos, en el mar Negro y en el aeropuerto alemán de Leizpig.
Fuentes comunitarias no prevén decisiones concretas en esta cita, pero, dado que cada vez más Estados miembros sufren este tipo de agresiones, se espera que los líderes compartan experiencias sobre cómo las están afrontando y estudien posibles respuestas coordinadas a nivel de la UE.
El debate se produce después de que hayan surgido ideas como la creación de un protocolo de emergencia para coordinar a los Estados miembros ante ataques híbridos, o la puesta en marcha de un Consejo Europeo de Seguridad que incluya a socios como Reino Unido, Canadá o Ucrania, propuestas planteadas por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Además, los dirigentes europeos tienen previsto reafirmar su apoyo político, militar y financiero a Ucrania, en una sesión en la que está contemplada la presencia física del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y que estará condicionada por los últimos movimientos diplomáticos entre Estados Unidos y Rusia y por la continuidad de los ataques rusos contra infraestructuras civiles ucranianas.