El expresidente de Serbia Aleksandar Vucic afronta este domingo una de las citas electorales más comprometidas de sus 14 años en el poder, ante la irrupción de una candidatura estudiantil que ha sacudido el tablero político del país. Esta lista, que figura ya como segunda fuerza en todos los sondeos y muy próxima a su coalición Serbia Unida, amenaza con frustrar su plan de seguir controlando el Gobierno, esta vez desde el cargo de primer ministro.
El origen de este terremoto político se remonta a la tragedia ocurrida en la estación de tren de Novi Sad. El 1 de noviembre de 2024, el desplome de una marquesina provocó la muerte de 16 personas. La parsimonia de la investigación oficial avivó las críticas recurrentes a la corrupción y a la opacidad del Ejecutivo serbio, y las vigilias en memoria de las víctimas derivaron en manifestaciones de protesta. El primer responsable político en abandonar el cargo fue el ministro de Transportes, Goran Vesic, pero la presión en la calle continuó hasta forzar la dimisión del primer ministro, Milos Vucevic.
De ese clima de indignación surgió la Lista de Estudiantes, encabezada por Ilija Srdanovic, cardiólogo y profesor en Novi Sad. El grupo se define como una plataforma transversal, sin jerarquías clásicas y articulada a través de asambleas universitarias, con la promesa central de que no es un partido encubierto. Sus normas impiden que los propios estudiantes concurran como candidatos para evitar sospechas de que están usando las elecciones para impulsar su carrera política. Además, queda vetada la participación de antiguos integrantes de los 20 partidos de la coalición en el Gobierno o de ex cargos de las formaciones de la oposición parlamentaria, según detalla el Consorcio Europeo de Investigación Política.
Vucic, de perfil nacionalista y prorruso, lleva tiempo denunciando que bajo esta supuesta "transversalidad" se esconde una maniobra de injerencia exterior, en connivencia con la oposición, que según él dirige en la sombra el movimiento estudiantil con financiación de los "enemigos de Serbia". A su juicio, ninguna concesión del Ejecutivo logrará apaciguar a los jóvenes: "Nada va a ser suficiente para ellos", manifestó Vucic en marzo de este año, "porque su objetivo es una revolución de colores", es decir, un estallido popular promovido por Occidente para expulsar del país cualquier presencia rusa.
Vucic, favorito pero con el riesgo de una sacudida electoral
Pese al auge fulgurante de la Lista de Estudiantes, una caída de la coalición de Vucic —y en particular de su Partido Progresista Serbio, eje del bloque gobernante— seguiría siendo un desenlace inesperado. El dirigente cuenta con una estructura partidista muy consolidada, una amplia trayectoria y un discurso nacionalista que mantiene un fuerte arraigo en una sociedad que conserva muy presentes los bombardeos de la OTAN en las guerras de Yugoslavia y que cultiva con orgullo su cercanía a Rusia por el apoyo prestado en aquel periodo.
Como ejemplo de esta sintonía, responsables políticos y altos cargos estatales serbios acudieron en septiembre, con manifiesto orgullo, al funeral del excomandante serbobosnio Ratko Mladic, condenado por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante la guerra de Bosnia.
Sin embargo, la erosín de su apoyo electoral es palpable. En 2020 logró sin dificultades 188 escaños. Tres años más tarde, su representación descendió a 128. Ahora, el promedio de encuestas recopiladas por el portal Politpro sitúa a Serbia Unida en torno al 45% de los sufragios, lo que se traduciría en unos 120 escaños en la Asamblea.
Aunque a Vucic le bastaría el apoyo de una sola fuerza adicional, como los Socialdemócratas —a los que los sondeos otorgan nueve escaños— para superar el umbral de 126 diputados, la Lista de Estudiantes ronda una media del 42,5%, equivalente a 113 asientos, y podría alcanzar la mayoría si suma fuerzas con los Socialdemócratas (9) y con la Plataforma para una Serbia Europea (PES, 8 escaños). Como señala a Balkan Insight el profesor de Ciencias Políticas en Belgrado, Nebojsa Vladisavljevic, "son las primeras elecciones cuyo resultado es completamente incierto".
Bruselas exige claridad ante las dudas sobre el proceso
La Unión Europea advirtió este viernes a Serbia de que seguirá "de cerca" la jornada electoral, recordando que el país es candidato a la adhesión comunitaria y que, por ello, se esperan unos comicios "libres, justos y transparentes" y ajustados a los estándares democráticos europeos e internacionales.
"Las elecciones libres, justas y transparentes son fundamentales para la democracia europea. Deben organizarse de acuerdo con las normas europeas e internacionales", afirmó el portavoz del Servicio de Acción Exterior de la UE, Christian Wigand, en respuesta a las críticas de la presidenta del Parlamento serbio, Ana Brnabic, que ha puesto en duda la imparcialidad de la misión europea de observación electoral por su composición.
Ante estas acusaciones, las instituciones comunitarias subrayan que se toman "muy en serio cualquier intento de desacreditar" a los eurodiputados que forman parte de estas delegaciones de observación.