En las listas del PSOE por Madrid para las elecciones generales del 29N, entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ministros como Margarita Robles o Félix Bolaños y rostros con solera como Rafael Simancas, asoma un nombre algo desconocido para el común de los mortales que no integra las filas socialistas o no sigue la actividad diaria: Aránzazu Figueroa, una joven a quien la cúpula tiene en la más alta estima y está llamada a ser uno de los perfiles más relevantes durante la campaña.
No en vano, Figueroa fue una de las maestras de ceremonia del mitin celebrado tras el Comité Federal del pasado sábado. Tomó la palabra junto a primeros espadas como el ministro de Transformación Digital y de la Función Pública y candidato a la Comunidad de Madrid, Óscar López, el alcalde de Fuenlabrada (bastión socialista) Javier Ayala, y el propio Sánchez.
Durante su intervención, ferozmente aplaudida por los parroquianos allí congregados, bosquejó algunos de los mensajes que integran su discurso habitual. De alma municipalista, brindó su apoyo a los profesores madrileños en huelga por unas condiciones de trabajo dignas; respaldó la acampada en la Puerta del Sol y en el resto de la geografía española por una “vivienda digna”; y defendió las políticas para “mi generación”.
Un “diamante” con presente y mucho futuro
“Ya la escuchaste hablar y, los que la conocemos, somos conscientes de su valía. Tenemos un diamante”, apuntan fuentes de Ferraz a DEMÓCRATA; motivo por el cual se ha apostado por ella e incluido en los puestos de salida al Congreso. Ocupa el número ocho y el PSOE espera mantener la decena que atesora actualmente.
En el partido destacan la energía que transmite y su capacidad para permear sobre el electorado más joven en cuestiones como la vivienda, uno de los principales ejes de debate durante la campaña por el contexto en que se convocó el adelanto y la situación social, con acampadas distribuidas por todo el territorio y una huelga general por la vivienda el 11 de noviembre.
En el partido destacan la energía que transmite y su capacidad para permear sobre el electorado más joven en cuestiones como la vivienda
Quién es y de dónde sale
Nacida en 1999, tiene 27 años, es vecina de Colmenar de Oreja, graduada en el doble grado de Derecho y Economía y amasa experiencia profesional en asesoría jurídica y gestión empresarial.
Desde los 18 años es militante de las Juventudes Socialistas de España (JSE). Se alistó como militante de base en Aranjuez, ante la ausencia de una agrupación juvenil socialista en su comarca. En 2020, con la constitución de las Juventudes Socialistas de la Comarca de Las Vegas, asumió la Secretaría General de la organización. Posteriormente, desempeñó también la Secretaría de Organización de las Juventudes Socialistas de Madrid (2023-2026) y es la actual líder de las JSE a nivel nacional.
Currículum y trayectoria al margen, desde Ferraz valoran su compromiso orgánico, la cercanía a la militancia y su firme vocación municipalista. “Su compromiso con el municipalismo y el orgullo de hacer política desde el Madrid rural constituyen dos de los rasgos más representativos de su identidad política”, esgrimen.
La baza para el voto joven y feminista
El PSOE espera poder capitalizar el voto joven con perfiles como el de Aránzazu Figueroa. Ferraz subraya que su forma de hacer política conecta con las preocupaciones reales de la juventud. Ya en la campaña para liderar las JSE defendió la mejora de las condiciones materiales de vida de su generación y la necesidad de humanizar la política y construir una organización más accesible, abierta a la ciudadanía y conectada con los movimientos sociales y juveniles.
Es la primera mujer al frente de las Juventudes Socialistas de España, “un hito que refuerza su compromiso feminista y su voluntad de abrir camino a las mujeres de su generación y de las que vendrán”, afirman en Ferraz. Además, forma parte del Consejo Asesor de Políticas de Igualdad del PSOE, desde donde “contribuye a impulsar una sociedad más igualitaria y a derribar los techos de cristal que todavía persisten”.
No rehúye el cuerpo a cuerpo, reivindica sus raíces como una bandera y utiliza un lenguaje claro, cercano, combativo y directo para conectar con el electorado.
En definitiva, “Aránzazu representa una nueva generación de responsables políticos socialistas que reivindican una política cercana, arraigada en el territorio y centrada en mejorar la vida de la gente. Una forma de entender el compromiso público desde la escucha, la presencia en la calle, la defensa de los derechos sociales y la convicción de que la política debe ofrecer respuestas concretas”, sentencian las fuentes consultadas por este medio.