El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha reiterado que Washington no intervino "directamente" en la marcha del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro de Brasil ni en su posterior llegada a territorio estadounidense.
"No hemos estado en las gestiones para que Flávio Bolsonaro saliera de Brasil. Al menos el Gobierno de Estados Unidos no ha estado directamente implicado", ha señalado Rubio ante los medios de comunicación.
El responsable estadounidense ha insistido igualmente en que la Administración no prestó ayuda "en nada" para la entrada de Bolsonaro en el país norteamericano. "Sabemos que llegó a Estados Unidos. Ya tenía un visado concedido y el presidente tomó la decisión de permitir que entrara en el país. Eso es lo que permitimos", ha detallado.
De este modo, Rubio enmarca el caso en una decisión personal del presidente Donald Trump y no en una actuación "directa" del Gobierno ni en una participación en cada uno de los movimientos que culminaron en la salida de Bolsonaro de Brasil.
Bolsonaro y varios miembros de su familia accedieron a Estados Unidos el miércoles 28 de octubre, apenas tres días después de la segunda vuelta de las presidenciales brasileñas, en las que fue derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva. Dispone de autorización para permanecer un año en Estados Unidos.
La documentación oficial recoge una autorización de Discretionary Parole, un permiso provisional temporal otorgado por el Departamento de Seguridad Interior estadounidense tras un análisis individualizado de cada solicitud.
Ese mismo sábado, la cadena CNN Brasil desveló que Bolsonaro abandonó Brasil cruzando la frontera con Argentina el 27 de octubre, en una operación en la que habría intervenido personalmente un exagente del Mossad israelí y en la que, según dicha información, habrían colaborado los gobiernos de Argentina y Estados Unidos. Posteriormente, el grupo habría volado hasta Miami en un jet privado gestionado por el asesor de Trump Jason Miller.