Más de un centenar de colonos israelíes llevaron a cabo en la noche del lunes un violento asalto en la aldea de Jalud, en el norte de Cisjordania, donde incendiaron vehículos y casas palestinas con el objetivo de impedir que una familia palestina pudiera regresar a su hogar. Según ha explicado este martes un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los colonos también bloquearon carreteras y lanzaron piedras contra los efectivos israelíes que acudieron a la zona para contener los disturbios.
“Fuerzas de las FDI y de la Guardia Fronteriza han actuado durante la noche (del lunes) en la zona de la aldea de Jalud (...) para dispersar a alborotadores israelíes y proteger a los residentes de la localidad”, ha anunciado un portavoz militar en un comunicado en el que precisa que “la operación se realizaba mientras se coordinaba el regreso de una familia palestina a su hogar en la aldea”.
La familia “se había visto obligada a abandonar” la vivienda tras “varios incidentes de violencia de carácter nacionalista en su contra”. “Debido a la violencia, no fue posible completar la misión de devolverlos a su casa”, ha informado el Ejército israelí.
“En la aldea se congregaron más de 100 alborotadores israelíes, quienes bloquearon carreteras, quemaron neumáticos y arrojaron piedras contra las fuerzas de seguridad”, recoge la nota, que también señala que los colonos “incendiaron edificios palestinos en la localidad, así como vehículos y otras propiedades”.
Las FDI han señalado que tres miembros de la Guardia Fronteriza “han sufrido heridas leves y un vehículo de las fuerzas de seguridad ha resultado dañado”. Las autoridades militares no han facilitado datos sobre posibles víctimas o daños entre la población palestina.
Asimismo, el Ejército ha indicado que sus efectivos dispersaron a la multitud y “han detenido a dos sospechosos”, que fueron trasladados a una comisaría para ser interrogados. “Posteriormente, investigadores del distrito y especialistas forenses de las fuerzas de seguridad y de las FDI acudirán al lugar para recopilar hallazgos, pruebas y testimonios para la investigación iniciada”, ha agregado.
“El estamento de seguridad condena enérgicamente cualquier agresión contra el personal de seguridad en el ejercicio de sus funciones, así como los actos de vandalismo y los daños a la propiedad”, ha afirmado el portavoz militar, advirtiendo además de que “incidentes de este tipo desvían la atención, socavan la estabilidad y perjudican las actividades de defensa y contraterrorismo de las fuerzas de seguridad”.
La agencia oficial palestina Wafa, que también ha informado sobre los hechos, ha indicado que los ataques se prolongaron hasta la madrugada del martes e incluyeron el incendio de dos viviendas pertenecientes a una misma familia, que ya se había visto obligada a abandonarlas el pasado mes de julio tras meses de acoso y agresiones continuadas.
Horas antes del asalto, las autoridades israelíes habían autorizado a la familia a volver a su casa, después de casi dos meses de desplazamiento forzoso, en aplicación de un fallo del Tribunal Supremo de Israel que reconocía su derecho a recuperar la vivienda.
El propietario de la casa dañada, Mahmoud al Tubasi, ha declarado a Wafa que la familia intentó regresar a la vivienda en cumplimiento de la orden judicial, pero se encontró con la magnitud de la destrucción y los destrozos acumulados durante el periodo en que los colonos ocuparon el inmueble e impidieron el acceso a sus dueños, dejándola, ha subrayado, inhabitable.