Miles de manifestantes, entre ellos un gran número de estudiantes, han vuelto a concentrarse este domingo en la ciudad de Kraljevo, en el centro de Serbia, para protestar contra el Gobierno del presidente Aleksandar Vucic. Las movilizaciones continúan pese a que el sábado el mandatario comunicó que abandonará la jefatura del Estado “en unas pocas semanas”.
En la céntrica Plaza del Luchador Serbio de Kraljevo, situada a unos 160 kilómetros al sur de Belgrado, se pudieron ver numerosas pancartas, entre ellas una con el mensaje “¡Los estudiantes están ganando!”, que se ha convertido en uno de los lemas más repetidos durante las protestas de este domingo.
El movimiento estudiantil mantiene un pulso con el Ejecutivo serbio desde noviembre de 2024, cuando el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad causó la muerte de 16 personas. A partir de entonces, el descontento con la gestión del Gobierno se trasladó a las calles con manifestaciones masivas.
Ante la presión social y la indignación por la respuesta oficial al siniestro, las protestas derivaron en abril del año pasado en la renuncia del entonces primer ministro, Milos Vucevic, antiguo alcalde de Novi Sad. Desde hace aproximadamente un año, el movimiento, al que se han sumado ciudadanos de diferentes regiones del país, reclama también la convocatoria de elecciones anticipadas.
La jornada de este domingo ha tenido además una dimensión simbólica, al coincidir con la conmemoración del Vidovdan o Día de San Vito. En esta fecha se recuerda la batalla librada en 1389 en el Campo de Kosovo o de los Mirlos, hoy en territorio de Kosovo, en la que un ejército cristiano encabezado por serbios fue derrotado por las fuerzas otomanas. Este episodio, clave en la expansión turca por los Balcanes medievales, es considerado en Serbia un hito fundacional de su identidad nacional.
Durante la concentración en Kraljevo, varios serbios procedentes de Kosovo tomaron la palabra para denunciar que la corrupción y la falta de eficacia que atribuyen al Gobierno de Belgrado agravan aún más sus dificultades cotidianas. La provincia, de mayoría albanesa y anteriormente bajo soberanía serbia, quedó bajo control de la OTAN tras la guerra de 1999, pasando desde entonces a estar administrada por la ONU y la propia Alianza Atlántica.