A primera hora de este sábado --mediodía en España-- se ha puesto en marcha el despliegue de fuerzas militares y de la Policía en Bolivia, en aplicación del estado de excepción proclamado por el presidente Rodrigo Paz con el objetivo de poner fin a los bloqueos de carreteras impulsados por la oposición.
Los puntos con mayor presencia de efectivos son los puentes que conectan la ciudad de Cochabamba con otras regiones del país, una urbe considerada bastión de los movimientos que lideran las protestas.
En la sede de Gobierno, La Paz, los agentes se concentran en el comando de la Policía en El Alto y en las instalaciones de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), donde ya se ha desplegado equipo pesado para despejar las vías.
A las 07.00 horas del sábado seguían activos unos 40 cortes de carretera, apenas siete menos que el día anterior. La mayoría se localizan en los departamentos de La Paz, con 18 puntos de bloqueo, y Cochabamba, con 15. En Oruro se contabilizan cuatro cortes y en Santa Cruz otros dos piquetes, según la página de tránsito de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
Paz ha declarado el estado de excepción tras la firma de un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), que ha anunciado ya el levantamiento de sus bloqueos. Sin embargo, mantienen la presión en las calles y la exigencia de dimisión de Paz la Federación de Campesinos Túpac Katari y otras organizaciones consideradas cercanas al expresidente Evo Morales.
La huelga general indefinida y los cortes de carretera comenzaron hace hoy 51 días y actualmente están sostenidos por campesinos de La Paz y simpatizantes de Morales, que reclaman la renuncia de Paz por sus políticas conservadoras.
