El dirigente del partido opositor polaco Ley y Justicia (PiS, por sus siglas en polaco), Mateusz Morawiecki, ha comunicado este sábado su plan de registrar una moción de censura contra el Ejecutivo del primer ministro Donald Tusk, en plena escalada del enfrentamiento político por el control del Tribunal Constitucional.
“Vamos a presentar una moción de censura contra el Gobierno de Tusk”, ha ploclamado Morawiecki en un mensaje publicado en redes sociales en el que explica que aspira a un “un gobierno técnico” encabezado por el expresidente del Parlamento Marek Jurek y que permanecería en funciones hasta la celebración de elecciones con vistas a la generación de “una nueva mayoría parlamentaria”. La candidatura de “Jurek” está abierta a discusión.
“Es un político bien considerado y consolidado. También puede recibir el apoyo amplios grupos políticos, calmar la situación y lograr un compromiso”, ha explicado más tarde Morawiecki en declaraciones a la prensa.
Morawiecki también defiende un “reinicio” del Tribunal Constitucional, “un punto en el que coinciden diversas fuerzas políticas”. “Así lo han subrayado también el presidente de la República y el presidente legítimo del Tribunal Constitucional”, ha planteado.
Sin embargo, “este reinicio no puede incluir a quienes actualmente atacan al Tribunal Constitucional”. “Su lugar está en el basurero de la historia, y en el banquillo de los acusados ante tribunales independientes”, ha planteado.
“Poner fin al desastroso mandato de esta coalición es solo el comienzo. Es preciso contar con un plan concreto para lo que vendrá después, garantizando que los dramáticos sucesos que presenciamos ayer no vuelvan a repetirse jamás”, ha remachado.
La legislación polaca establece que una moción de censura debe estar respaldada por un mínimo de 46 parlamentarios e ir acompañada de la propuesta de un candidato a primer ministro. Para prosperar, esta candidatura tiene que ser aprobada por mayoría absoluta —231 votos— en un plazo no inferior a siete días desde su registro. La Cámara baja cuenta con 460 escaños y, en la actualidad, la oposición solo suma 212 diputados.
En paralelo, el Gobierno de Donald Tusk ha promovido en los últimos meses la designación de hasta seis nuevos jueces del Tribunal Constitucional, aunque el presidente del país, Andrzej Duda, solo ha accedido a tomar juramento a dos de ellos.
La crisis institucional se agudizó el viernes, cuando una de las magistradas de la corte, Anna Korwin-Piotrowska, decidió suspender de forma unilateral y por un mes al presidente del tribunal, Bogdan Swieczkowski, y a su vicepresidente, Bartlomiej Sochanski, mientras la sede del Constitucional permanecía rodeada por la Policía, bajo las órdenes del Ejecutivo de Tusk.