El primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu, ha insistido en su voluntad de abrir un proceso de diálogo para intentar configurar un "Gobierno nacional amplio" tras las últimas elecciones legislativas, pero ha descartado de manera tajante cualquier fórmula de coalición o de gobernabilidad que dependa del respaldo de los partidos árabes.
En un mensaje difundido en sus perfiles de redes sociales, el dirigente del Likud sostuvo que la ciudadanía israelí "no quiere un Gobierno que dependa de la Lista Árabe Unida y de la Lista Conjunta", a las que acusó de "apoyar el terrorismo y negar la existencia del Estado judío".
"Desde el primer día, nuestra mano ha estado extendida para establecer un Gobierno nacional amplio. Una clara mayoría del público escogió al Likud como el partido más votado y a mí como primer ministro para liderar el próximo Ejecutivo", señaló Netanyahu, quien afirmó estar "abierto al diálogo" con cualquier partido que no respalde el terrorismo.
La postura del líder conservador llega en pleno bloqueo político tras unos comicios en los que su bloque derechista —integrado por el Likud, formaciones de ultraderecha y partidos ultraortodoxos— sumó 53 escaños, frente a los 48 diputados de la alianza opositora encabezada por Gadi Eisenkot, dejando a las listas árabes, con 19 asientos, como fuerza decisiva para la formación de una mayoría.
En este contexto, el presidente de Israel, Isaac Herzog, tiene previsto iniciar el miércoles la ronda de consultas formales para designar a un candidato encargado de intentar formar Gobierno en un plazo máximo de 28 días, mientras los partidos de la oposición analizan distintas combinaciones para articular una mayoría alternativa.