El papa León XIV tiene un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón, cuyo padecimiento por el Pontífice se confirmó durante la operación a la que se sometió el martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma. Los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho en una intervención que duró aproximadamente 90 minutos y que concluyó sin complicaciones, según el parte médico difundido por la Santa Sede.
La principal incógnita es ahora determinar con precisión hasta dónde llega la enfermedad y si la extirpación realizada será suficiente o necesitará un tratamiento complementario. El Vaticano no ha comunicado el estadio exacto del cáncer ni ha detallado los resultados de las pruebas necesarias para conocer su extensión.
Tras la intervención, León XIV despertó con normalidad y regresó a su habitación después de un breve periodo de observación. La previsión comunicada antes de la operación es que permanezca ingresado alrededor de una semana, mientras se recupera de la cirugía y el equipo médico evalúa los siguientes pasos.
Qué tipo de cáncer tiene León XIV
El diagnóstico confirmado es un adenocarcinoma pulmonar. Se trata de un tipo de cáncer que se origina en células glandulares, incluidas las que recubren los alvéolos y producen sustancias como el moco. Forma parte del grupo de los carcinomas de pulmón de células no pequeñas, que engloba la mayoría de los cánceres de este órgano.
El cáncer de pulmón aparece cuando determinadas células desarrollan alteraciones que provocan un crecimiento descontrolado. La enfermedad no tiene una única evolución: su comportamiento y las opciones terapéuticas varían según el tipo de tumor, su extensión y sus características biológicas.
El tabaquismo es el principal factor de riesgo, aunque también pueden desarrollar cáncer de pulmón personas que nunca han fumado. Entre los factores asociados figuran la exposición al humo ajeno, el radón, la contaminación atmosférica y determinadas sustancias presentes en algunos entornos laborales.
Los síntomas pueden incluir tos persistente, dolor torácico, dificultad para respirar, cansancio o pérdida de peso sin causa aparente. Sin embargo, algunos tumores se detectan durante pruebas médicas antes de que produzcan síntomas, como ocurrió en el caso del nódulo que llevó a la intervención de León XIV.
Qué tratamiento puede recibir después de la operación
La primera intervención ya se ha completado con la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho. El siguiente paso será valorar los resultados del análisis del tejido extraído y de las pruebas que permitan determinar la extensión de la enfermedad y el riesgo de que persistan células tumorales.
La cirugía puede ser el tratamiento principal cuando un cáncer de pulmón se encuentra en una fase inicial y puede extirparse por completo. En función de los resultados, los equipos médicos pueden recomendar únicamente seguimiento o plantear tratamientos complementarios para reducir el riesgo de recaída.
Entre las opciones disponibles para determinados tumores figuran la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y los tratamientos dirigidos contra alteraciones moleculares concretas. La elección depende del estadio, de las características del cáncer y del estado general del paciente. Por ahora, la Santa Sede no ha anunciado cuál será el plan terapéutico de León XIV ni ha confirmado que vaya a recibir alguno de estos tratamientos.
De momento, las audiencias y los actos públicos del Pontífice han quedado cancelados hasta el martes 20 de octubre. La medida permite reservar ese tiempo para la convalecencia y evita comprometer su agenda mientras continúa la recuperación posoperatoria.
El viaje pastoral previsto a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre queda pendiente de la evolución médica. No se ha anunciado una cancelación definitiva, pero su realización dependerá de la recuperación del Papa y de las indicaciones de los profesionales que le atienden.