La secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y aspirante a la secretaría general de la ONU, Rebeca Grynspan, ha insistido en que el organismo internacional necesita cambios profundos, señalando que en numerosos Estados existe “escepticismo y cuestionamiento” sobre su capacidad de respuesta.
Grynspan ha intervenido este lunes en el congreso World in Progress (WIP), organizado por Prisa en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, en una conversación con el periodista de “El País” Marc Bassets.
Durante su intervención, ha recordado que “Algunas de las críticas que se le hacen a la ONU son críticas que podemos aceptar. Las Naciones Unidas no tienen por qué ser defensivas con respecto a eso, han pasado 81 años desde que fuimos creados”.
Una ONU “reacia al riesgo”
La economista costarricense ha lamentado que la organización haya quedado al margen de muchas mesas de negociación, y ha apuntado que, a su juicio, “lo que ha pasado es que la ONU se ha vuelto reacia al riesgo”.
Ha defendido que “Naciones Unidas tiene que arriesgarse, y el secretario general tiene que asumir el coste del fracaso o el coste del rechazo”, remarcando que la institución debe ser consciente de cuál es su función en cada contexto y adaptarse a ella.
En esta línea, ha señalado que “No se trata de competir todo el tiempo para que Naciones Unidas sea el único actor. Parte de lo que yo le critico a la ONU es que, en general, cree que todo tiene que pasar en la ONU, en Nueva York. Y no tenemos una cultura de asociarnos”.
Defensa de la pluralidad en Naciones Unidas
Grynspan ha reivindicado la diversidad interna de la ONU y ha recalcado que las críticas de algunos gobiernos a sus principios fundacionales no son un fenómeno reciente. Ha enfatizado que la organización “no es un club de países que piensan igual”.
Ha recordado que “No significa que todos pensemos igual, pero precisamente para eso existe la ONU. Existe precisamente para encontrar y abrir espacios de convergencia en la divergencia y la pluralidad que existe entre los 193 países que conforman la organización”.
Opción a ser la primera mujer al frente de la ONU
La responsable de la UNCTAD ha explicado que con frecuencia le plantean si ha llegado el momento de que, por primera vez, una mujer asuma la dirección de Naciones Unidas. Ante ello, ha destacado la “presión porque, obviamente, tiene que ser la persona con más méritos, más capacidad o con mayor experiencia”.
Ha añadido que “Cuando hablamos de que nunca ha sido una mujer todo el mundo dice 'ah, pero tiene que ser por mérito'. Supongo que cuando hablemos de los hombres también tiene que ser por mérito”.
Como candidata a la secretaría general, ha reiterado su compromiso con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con la prioridad de “la paz en el centro, permitir el progreso compartido y los derechos humanos para toda la gente”.
Ha concluido subrayando su vínculo personal con estos valores: “Sé lo que la paz hace posible y también sé lo que la guerra te quita, porque mis abuelos murieron en el holocausto. Por lo tanto, yo siento un compromiso realmente fuerte y personal con las Naciones Unidas”.