La Marina Real británica ha interceptado a primera hora de este domingo un petrolero supuestamente perteneciente a la denominada “flota fantasma” rusa, la red de embarcaciones que Moscú utiliza para tratar de sortear las sanciones internacionales impuestas por la guerra de Ucrania.
El buque, identificado como Smyrtos, intentaba atravesar el Canal de la Mancha cuando fue detenido por las autoridades británicas.
Starmer habla de una operación “exitosa”
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado la operación y la ha definido como un nuevo golpe contra Rusia.
Según Starmer, la intervención recuerda a quienes alimentan la guerra del presidente ruso, Vladimir Putin, en Ucrania que no tienen “sitio donde esconderse”.
El jefe del Gobierno británico también ha agradecido la labor de los participantes en el operativo, aunque por ahora no se han ofrecido más detalles sobre el desarrollo concreto de la interceptación.
Traslado a un fondeadero en el sur de Inglaterra
El Ministerio de Defensa británico ha informado de que el Smyrtos será trasladado provisionalmente a un fondeadero frente a la costa sur de Inglaterra.
Allí será sometido a seguimiento para detectar posibles problemas de seguridad o riesgos medioambientales, una de las preocupaciones habituales en este tipo de operaciones por el estado, la procedencia y la trazabilidad de los buques vinculados a la flota fantasma rusa.
Segunda operación británica de este tipo
Starmer ha señalado que fue él quien ordenó la interceptación. Este tipo de actuaciones se han vuelto más habituales en el mar Báltico, donde varios países europeos han reforzado el control sobre embarcaciones sospechosas de transportar petróleo ruso al margen de las sanciones.
En el caso de Reino Unido, se trataría solo de la segunda operación de estas características. La primera tuvo lugar en enero de 2026, también en el Canal de la Mancha, contra dos embarcaciones presuntamente vinculadas a la misma red.
La flota fantasma de Rusia
La llamada flota fantasma está formada por petroleros y buques de propiedad opaca, cambios frecuentes de bandera y estructuras empresariales difíciles de rastrear.
Occidente acusa a Rusia de utilizar estos barcos para mantener sus exportaciones de crudo y derivados pese a las sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania.
Además del impacto económico, estos buques generan preocupación por sus posibles riesgos de seguridad marítima y medioambiental, especialmente cuando navegan por zonas de alto tráfico como el Canal de la Mancha.
Moscú guarda silencio
Por el momento, el Gobierno ruso no se ha pronunciado sobre la interceptación del Smyrtos.
La operación se produce en un contexto de creciente presión occidental contra las vías de financiación de Rusia y contra las redes marítimas que permiten a Moscú mantener ingresos energéticos pese a las restricciones internacionales.