El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha mantenido en Washington una reunión con el recién nombrado ministro de Exteriores de Venezuela, Oliver Blanco. En este encuentro, el máximo responsable de la diplomacia estadounidense volvió a respaldar el esquema de tres etapas diseñado por la Casa Blanca para el país caribeño: estabilización, recuperación económica y reconciliación política, y transición democrática.
De acuerdo con un comunicado difundido por el Departamento de Estado, durante la reunión ambos responsables revisaron los progresos de las conversaciones de reconciliación impulsadas por los propios venezolanos, poniendo el foco en las reformas institucionales imprescindibles para garantizar unas elecciones “libres, justas y creíbles”. Al mismo tiempo, Rubio reiteró su petición de que continúe la liberación de los presos políticos que siguen privados de libertad.
El ministro venezolano valoró públicamente la cita a través de redes sociales, subrayando que el encuentro se celebró “en nombre de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y del pueblo venezolano”. Blanco precisó que sobre la mesa se trataron las relaciones bilaterales, los retos regionales y la “cooperación y seguridad energética” entre ambos países, reafirmando la voluntad de Caracas de seguir construyendo “espacios de entendimiento en beneficio de Venezuela”.
En paralelo, el jefe de la diplomacia venezolana se reunió también con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Según explicó Blanco, este diálogo se centró en estudiar las condiciones para el “pleno desarrollo económico de Venezuela”, el acceso del país a los organismos financieros multilaterales y las posibles vías de cooperación económica entre las dos naciones.
Esta cita supone el primer encuentro oficial cara a cara entre los máximos responsables de Exteriores de Estados Unidos y Venezuela desde el restablecimiento de las relaciones bilaterales, que habían quedado suspendidas hasta la operación militar estadounidense del pasado enero en la que fue capturado el presidente Nicolás Maduro.
La ofensiva diplomática en Washington se enmarca en la reciente reconfiguración del Ejecutivo interino encabezado por Delcy Rodríguez, que designó a Blanco como nuevo ministro de Exteriores en sustitución de Félix Plasencia. Este último ha pasado a dirigir la Dirección de Asuntos Internacionales y a encargarse en Londres de la recuperación del oro venezolano inmovilizado en el Banco de Inglaterra.
Este acercamiento bilateral se desarrolla, además, en un escenario en el que Washington exige reemplazar la “infraestructura electoral” heredada del régimen anterior, con el objetivo de asegurar una transición con plazos definidos y nuevas garantías democráticas.