Las defensas antiaéreas rusas aseguraron haber interceptado durante la pasada noche un total de 856 drones ucranianos de tipo avión sobre alrededor de una quincena de regiones del país, así como en el mar Negro y en la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014. Según el Ministerio de Defensa ruso, se trataría de una de las operaciones con aeronaves no tripuladas más amplias registradas en los últimos meses.
Uno de los incidentes más significativos se produjo en la región de Yaroslavl, situada a unos 250 kilómetros al noreste de Moscú. Las autoridades locales confirmaron daños en una refinería de petróleo tras repeler un ataque masivo con al menos 124 drones mediante sistemas de defensa aérea y de guerra electrónica.
El gobernador regional, Mijail Evraev, explicó que las instalaciones de la refinería registraron desperfectos tras el impacto de varios aparatos, lo que desencadenó un incendio en el que intervinieron los servicios de emergencia. A raíz del ataque, dos empleados del complejo resultaron heridos por metralla y tuvieron que ser evacuados de urgencia a un hospital.
Evraev añadió que los restos de los drones abatidos causaron daños materiales en “varios edificios de apartamentos y viviendas particulares”, además de afectar a vehículos de residentes de la zona. Al mismo tiempo, instó a la población a mantenerse alejada de cualquier fragmento de los aparatos que pudiera aparecer en la vía pública.
En paralelo, el alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, indicó en un mensaje difundido en redes sociales que más de 490 drones ucranianos tenían como objetivo la capital. Precisó que “la mayoría fueron destruidos cuando estaban alejados, mientras que 187 fueron neutralizados cuando se aproximaban” a la ciudad.