Las autoridades militares de Corea del Sur calculan que Corea del Norte ha colocado en torno a 960.000 minas antipersona en la Zona Desmilitarizada (DMZ) que separa a ambos países desde 2024, según datos remitidos por las Fuerzas Armadas a la Asamblea Nacional. Este despliegue, concentrado sobre todo en los dos últimos años, se enmarca en una serie de movimientos dirigidos a reforzar las defensas norcoreanas en la franja fronteriza.
La información, difundida a través de las oficinas de varios diputados integrados en los comités de Inteligencia y Defensa Nacional del Parlamento surcoreano, indica que el número total de minas enterradas en la zona, incluyendo las instaladas con anterioridad, podría elevarse hasta los dos millones.
Esta valoración coincide con la cifra mencionada por el ministro de Unificación surcoreano, Jeong Dong Young, durante una sesión de control en la Cámara a comienzos de mes, en la que ya hizo referencia a la presencia de “dos millones” de minas terrestres en la DMZ, de acuerdo con las declaraciones recogidas por la agencia Yonhap.
Si se confirman los cálculos castrenses, cerca de la mitad de los artefactos explosivos actualmente situados en este territorio habrían sido instalados a partir de 2024, lo que evidenciaría un refuerzo notable de las medidas de seguridad impulsadas por Pyongyang a lo largo de la línea fronteriza.
Refuerzo de la franja fronteriza norcoreana
La siembra masiva de minas se integra en una campaña más amplia de fortificación de la Línea de Demarcación Militar (MDL), emprendida por el régimen norcoreano en un contexto de progresivo deterioro de los lazos intercoreanos.
Desde abril de 2024, Pyongyang ha acelerado estas obras tras definir oficialmente las relaciones entre las dos Coreas como las de “dos estados hostiles”, una postura que se ha traducido en nuevas iniciativas para obstaculizar comunicaciones y desplazamientos a través de la frontera común.
Además de la instalación de minas, se han acometido trabajos de desbroce y limpieza de áreas, la construcción de nuevas barreras físicas, la apertura de carreteras con fines tácticos y la colocación de tramos adicionales de alambradas.
Las maniobras militares desarrolladas en torno a la línea del armisticio han venido acompañadas de incidentes que han afectado directamente a las tropas. Entre ellos, los informes de Seúl subrayan el suceso del 21 de septiembre, cuando la detonación de una mina norcoreana en un área situada al sur de la Línea de Defensa Multilateral causó heridas graves a un soldado surcoreano.
Aumento del riesgo de choques armados
La intensificación de los trabajos y movimientos militares en la frontera ha elevado igualmente la probabilidad de enfrentamientos, después de que efectivos norcoreanos hayan cruzado en repetidas ocasiones la Línea de Demarcación Militar durante sus actividades sobre el terreno.
Ante estas incursiones, el Ejército surcoreano ha mantenido su protocolo de respuesta, que contempla avisos por megafonía y disparos de advertencia dirigidos a las unidades norcoreanas que traspasan la línea, y ha reiterado que responderá en consecuencia si algún militar surcoreano resulta herido.
Pyongyang, por su lado, ha replicado con avisos sobre una posible regulación de las emisiones por altavoces dirigidas hacia el territorio del Sur.
La ampliación de las fortificaciones, la expansión del campo de minas y la sucesión de incidentes reflejan el endurecimiento del pulso militar en la península coreana, donde las medidas defensivas adoptadas por ambos gobiernos continúan alimentando la tensión en una de las fronteras más militarizadas del planeta.