Un grupo de 30 países, entre ellos España, ha criticado este lunes el “recurso de Irán a ataques violentos y otras actividades híbridas” dirigidos contra sus intereses, subrayando las acusaciones formuladas por Reino Unido contra las autoridades iraníes a raíz del incidente registrado a finales de septiembre en su base militar de Fairford.
En una declaración conjunta difundida por “Downing Street”, los países firmantes --entre los que figuran Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Francia y Alemania-- “condenan en los términos más enérgicos el recurso de Irán a ataques violentos, incluidos los actos de conspiración con fines letales, incendios provocados, sabotajes, ciberataques y otras actividades híbridas” en su contra.
Aunque los 30 Estados no han señalado de forma directa a Teherán como responsable del suceso en Fairford, sí “reconocen” las acusaciones lanzadas por las autoridades británicas, que sostienen que el episodio “demuestra la continua disposición del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) a llevar a cabo actividades hostiles más allá de sus fronteras a través de redes clandestinas y actores intermediarios”.
Ese mismo lunes, el Gobierno de Andy Burnham ha comunicado la imposición de sanciones a dos altos cargos iraníes y ha llamado a consultas al embajador de Irán en el país por lo que ha calificado como “complot terrorista”.
“Esto se produce poco después de la reciente campaña de atentados en toda Europa dirigida contra comunidades judías, periodistas iraníes e intereses estadounidenses, reivindicada por Harakat Ashab al Yamin al Islamiya (HAYI)”, han señalado, en referencia a un grupo armado cuyo nombre en español es Movimiento Islámico de los Compañeros de los Bien Guiados y que el pasado mes de abril asumió la autoría del ataque contra una sinagoga en el norte de Londres.
“Cualquier intento por parte de Irán de amenazar, silenciar, intimidar, acosar, dañar o coaccionar a personas en nuestros territorios a través de intermediarios o por cualquier otro medio es inaceptable. Cualquiera que lleve a cabo actividades hostiles en nombre de Irán, o de cualquier otro Estado, debe saber que tomaremos medidas para identificar, investigar, desarticular y perseguir judicialmente estos actos”, han afirmado los firmantes, que cierran el texto reafirmando su unidad y su determinación con “la salvaguarda” de su soberanía y la protección de sus comunidades.